La primera empresa que creó Tara Reed fue Kollecto, una aplicación parecida a Netflix que hace recomendaciones personalizadas sobre obras artísticas a cada persona.

El algoritmo fue un éxito, pero lo que asombró a la industria tecnológica fue que Reed había construido la app y todo el sistema sin saber cómo programar.

"Construí nuestra app, nuestro algoritmo, nuestro negocio al completo y toda la tecnología sin ninguna persona con conocimientos técnicos en mi equipo y sin saber nada de programación", le cuenta la joven a la BBC.

"Hubo muchas personas que se interesaron en cómo logré eso".

Y así fue como nació su segunda startup, Apps Without Code (aplicaciones sin programar).

Una escuela de startups

Apps Without Code es una especie de escuela de startups muy competitiva; desde que se lanzó, hace un año, solamente ha aceptado al 13% de sus candidatos.

Las clases se dan de manera remota, con un entrenamiento grupal una vez por semana, sesiones individuales y tutoriales online.

"Usamos tácticas novedosas. Si no tienes US$10.000 para pagar a un desarrollador, puedes optar por construir la aplicación tu mismo sin programar", explica Reed.

Reed tiene 26 años y es la fundadora, directora ejecutiva e instructora principal de la escuela, con la que ayuda a emprendedores a desarrollar sus ideas y hacer que se transformen en negocios productivos.

"Yo me meto en el barro, me remango la camisa y ayudo a la gente a construir", dice Reed, quien antes trabajaba en los departamentos de marketing de Squarespace, Google y Microsoft.

Estaba en Microsoft cuando comenzó a construir su primera empresa, como un proyecto aparte.

Dice que cualquier persona es capaz de construir su propia aplicación; al igual que uno hace su página web, puede conocer qué otras herramientas hay disponibles.

Además de videos gratuitos y contenido en su blog, ofrece cursos de ocho semanas a partir de US$700.

"Prueba y error"

Pero ¿cómo alguien tan joven aprendió tanto sobre cómo crear negocios?

"Prueba y error. Nunca dije que no sabía hacer algo para no hacerlo, esa idea nunca se me pasó por la cabeza", explica.

Su compañía da empleo a cuatro personas a tiempo completo y a otras cuatro a tiempo parcial. Todas ellas trabajan de manera remota y fueron recientemente reubicadas a Chicago desde Detroit.

A Reed no le importa dónde vivan, siempre y cuando sean puntuales con sus clientes y hagan bien el trabajo.

5 estudiantes

Apps Without Code comenzó con cinco estudiantes.

Con su blog, en el que explicaba cómo nació Kollecto, su primera app, Tara Reed ganó seguidores en internet.

Un día decidió enviar un email a sus suscriptores ofreciendo ayudar a cinco personas a construir un aplicación sin saber programación.

"En la siguiente convocatoria hubo 58 personas y continuó creciendo", dice la empresaria.

En una reciente conferencia sobre empresas sostenibles, Reed abordó la cuestión de los inversionistas de capital.

En ella advertía a los futuros empresarios que contaran siempre con la ayuda de un abogado a la hora de firmar cualquier contrato para no perder el control sobre su negocio.

Aunque ella contó con capitalistas de riesgo para su primer negocio, con su segunda empresa quiso mantenerse al margen.

Tara Reed espera generar US$1 millón en ingresos el próximo año.

Un enfoque distinto

Reed dice que un error habitual que cometen los emprendedores es pensar que pueden crear una aplicación, venderla por US$0,99 cada descarga y esperar jubilarse un día gracias a eso.

Muy pocas apps llegan a ser lo suficientemente populares como para sustentar económicamente a una persona a tiempo completo.

"Enseñamos de una manera holística sobre el negocio de lanzar una aplicación y cómo crear la app es sólo una pequeña parte de ello. También hay que valorar el precio que se le pone", explica.

Otro error es negarse a cambiar el producto o la empresa cuando claramente no está funcionando.

"Aunque no estén viendo resultados, muchos fundadores siguen golpeándose la cabeza contra un muro. Yo tengo un enfoque distinto. Si no funciona, le doy una vuelta y hago otra cosa".

Gran parte de su negocio, dice Reed, es enseñar a la gente cómo crear un modelo de negocio. También enseña a los clientes cómo establecer su precio de mercado para que sus empresas sean rentables y sustentables.

Reed dice que sus mayores clientes son aquellos que trabajan en industrias que todavía usan lápiz y papel. Entre sus estudiantes hay gente que trabaja en educación y en el sector industrial y que quieren construir apps para mejorar la manera en la que monitorean los envíos y atienden a sus alumnos.

"Creo que en el futuro todo el mundo construirá aplicaciones sin necesidad de programar", asegura.

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