En la marcha por obtener lo antes posible una vacuna, los investigadores de Estados Unidos, el país más afectado por el coronavirus, se han topado con un problema que puede ralentizar el avance.

Las posibles fórmulas que combatan un virus se ponen a prueba en animales antes que humanos y la que están creando los científicos a una velocidad sin precedentes no son la excepción.

El problema es que las variedades de macacos en las que se hacen las pruebas, principalmente el rhesus, están muy limitadas para los laboratorios estadounidenses.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) indicaron en un informe en octubre de 2018 que el país contaba con unos 31.500 primates no humanos (PNH), como son llamados en el ámbito de la investigación médica.

Pero diversos centros de investigación han reportado que tras la pandemia de covid-19, el número disponible de PNHestá llegando al mínimo.

"Hay numerosas empresas con nuevas vacunas o terapias potenciales que no se pueden desarrollar más debido a la falta de primates no humanos", dice a BBC Mundo Jeffrey Roberts, director asociado del Centro Nacional de Investigación en Primates de California.

Y Mark Lewis, director ejecutivo de la firma de investigación Bioqual, va más allá. "Ya no podemos encontrar ningún rhesus. Han desaparecido por completo", dijo a la revista The Atlantic, una de las primeras publicaciones en reportar el problema en EE.UU.

Entre las causas de la escasez está que, por una parte, los centros de investigación médica -incluidas grandes firmas como Moderna- han incrementado la demanda considerablemente para las cruciales pruebas iniciales de efectividad de sus vacunas contra el virus SARS-CoV-2 que causa el covid-19.

A esto se suma que China, el principal proveedor de macacos de EE.UU., suspendió la exportación de PNH desde febrero pasado. Y la guerra comercial entre ambos países ya estaba impactando desde antes su importación.

"El impacto de la escasez es difícil de evaluar, pero en este punto las estimaciones de los NIH son una necesidad de 450 a 500 animales adicionales por año para la investigación de Covid-19 en los EE.UU.", dice Roberts.

Advierte, además, que la investigación de otras enfermedades ha quedado suspendida por esta escasez de primates.

¿Por qué el rhesus es clave?

Si bien la investigación médica en laboratorios se realiza en 95% en roedores, como hámsteres o ratones, los primates comparten muchas características de su fisiología con los humanos y son empleados para pruebas clave.

Son de gran ayuda a la hora de investigar los efectos de medicamentos o tratamientos que puedan curar enfermedades en humanos.

En especial el macaco rhesus es considerada la especie "más parecida a los humanos" con una similitud de 90% de su ADN con el de los humanos, según el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, y por eso en el caso de la vacuna para el covid-19 es clave.

La investigación de la vacuna de Oxford -una de las más avanzadas hasta la fecha- detectó que estos primates padecen síntomas similares por covid-19 a los vistos en casos humanos: problemas respiratorios, afectación pulmonar y altas cargas virales contagiosas en la nariz y garganta.

"El establecimiento del macaco rhesus como modelo animal (en el tratamiento) de covid-19 aumentará nuestra comprensión de la patogénesis de esta enfermedad y ayudará al desarrollo y la prueba de contramedidas médicas", explicaba en mayo a la BBC Vincent Munster, experto del Laboratorio Rocky Mountain del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

Por ello, se decidió avanzar en las pruebas y experimentar con tratamientos antivirales y vacunas con esta especie.

Fallas de planeación

Los NIH ya advertían desde octubre de 2018 la necesidad de crear una "reserva estratégica" de primates de uso clínico para un posible "brote".

"A pesar del aumento de la demanda de macacos rhesus pronosticado por los diversos centros, parece haber poca capacidad de infraestructura de reserva dentro de los centros patrocinados por los NIH para satisfacer esta demanda en la actualidad", alertaba el reporte.

Pero esa reserva nunca fue financiada ni alcanzó sus metas.

Las consecuencias para EE.UU. se están haciendo evidentes en la actualidad.

EE.UU. ha apostado por el desarrollo de una vacuna en sus propios laboratorios y ha descartado participar en esquemas globales como el mecanismo COVAX. Y los expertos temen la llegada de dificultades.

"En la comunidad de investigación biofarmacéutica hay numerosas empresas con nuevas vacunas o terapias potenciales que no se pueden desarrollar más debido a la falta de primates no humanos", explica Roberts.

Considera que "esto requeriría fácilmente varios cientos de primates no humanos más" de los necesarios en este momento.

En Bioqual, que ha hecho pruebas para la vacuna de Moderna, Lewis dice a The Atlantic que esa escasez ha llevado a que el costo de cada macaco se duplique a US$10.000.

Esto tiene el potencial de elevar los costos de investigación para desarrollar tratamientos para el coronavirus que vendrán después.

"Si una de las vacunas que se encuentran actualmente en ensayos en humanos resulta segura y eficaz, esto ayudará. Pero los investigadores anticipan que habrá una necesidad de estudios continua para evaluar los efectos a largo plazo de la infección por covid-19 y desarrollar vacunas para niños, poblaciones de edad avanzada y evaluar la durabilidad de la inmunidad a las vacunas", explica Roberts.

Y esperar que China libere sus exportaciones de PNH es "la mayor incógnita", más ahora que el llamado "nacionalismo de vacunas" hace que los países limiten los recursos para uso propio.

"Los aproximadamente 20.000 primates no humanos que salen de China son esenciales para el descubrimiento y el desarrollo de medicamentos en Estados Unidos", señala Roberts.

"Desde vacunas contra el VIH/Sida hasta tratamientos para la enfermedad de Alzheimer, por lo que el impacto de la escasez de suministro de primates no humanos irá mucho más allá de la investigación de covid".

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