Un estudiante británico se ha convertido en la persona más joven en cruzar a remo un oceáno.

Callum Gathercole, de 20 años, completó un recorrido de 4.500 kilómetros en menos de dos meses entre Reino Unido y la isla de Antigua, en el mar Caribe.

Gathercole le contó a la BBC que el viaje había sido, en resumen, "muy largo", con barcos mercantes que casi lo embisten y varios percances con su baño portátil.

También contó detalles de cómo logró sobrevivir 59 días en el oceáno, solo y con los remos como forma de navegación.

Mucha comida

Callum se llevó en su equipaje un cargamento de comida que equivalía a 6.000 calorías por día.

Los hombres necesitan cerca de 2.500 calorías por día, en promedio. Las mujeres, 2.000.

Pero Callum gastó elevados niveles de energía mientras remó durante 58 días, así que necesitaba esa cantidad de comida con alto contenido calórico.

"De hecho fue muy placentero durante gran parte del viaje", le dijo a la BBC.

El joven estudiante utilizó un filtro de agua que lograba aislar la sal del agua de mar para poder humedecer la mayoría de sus paquetes de comida seca.

Y también lo utilizó como forma de hidratarse.

"Pero después de unos días, no quería más avena. Me parecía que era demasiado cremosa y tal vez la estaba haciendo mal, pero estaba harto de comerla", anotó.

"Entonces comencé a comerme los platos fuerte y se me acabaron. Creo que mis papilas gustativas enloquecieron un poco".

Toallas húmedas

Bañarse con agua salada no es una buena opción, así que marineros como Callum deben optar por otros métodos, más parecidos a los que usan quienes van de acampada.

Gathercole llevó provisiones equivalentes a un consumo diario de 6.000 calorías para su viaje.

"Utilicé toallas húmedas para mantenerme limpio. Eso hizo los últimos 10 días soportables", relató.

"Fue algo casi religioso la forma en que me mantuve limpio, para estar seguro de no agarrar ninguna infección o algo parecido", agregó.

Un balde como baño

Sí, como lo leen. Callum llevó tres baldes consigo que hacían las veces de baño y que había comprado en una ferretería. Perdió dos y casi pierde el tercero en menos de un mes.

"Tuve que darme vuelta y comenzar a remar contra las olas, pero logré recuperarlo, por suerte", dijo.

Cuando las cosas estaban en calma en el mar, Callum podía ir hasta la cabina de mando de la embarcación y miraba algo de televisión.

"Me entretuve viendo la serie de Doctor House. Mientras crucé el océano logré verme unos 154 capítulos", dijo.

Viviendo al límite

Cruzarse con una ballena o con un delfín es una de las mejores cosas que le pueden pasar a alguien que viaja a través del océano.

El momento en que Gathercole llega al puerto de Antigua después de una travesía de 58 días.

Pero tal vez no un barco de carga.

"Estaba por irme a dormir. De repente el sistema para evitar accidentes se apagó, abro la cabina y veo esas luces que se me acercan. Fue algo realmente espantoso", narró.

"Les hice un llamado por radio, pero nadie me respondió por un buen tiempo".

La embarcación finalmente lo vio y logró esquivarlo.

"Tal vez fue el peor momento de todos", añadió.

Mentalidad

Estar solo en medio del océano puede ser una experiencia bastante dura, incluso para atletas experimentados.

El joven relató que lo más duro fue navegar en los momentos en que el viento estaba en su contra: "Fue como navegar en la mostaza".

 

"Hubo un par de días donde el viento fue casi inmanejable. Sabía que tenía que navegar lentamente todo el día. Fue horrible. Fue como remar sobre mostaza", contó Callum.

"Siempre tuve una frase retumbando en mi mente: esto mejorará pronto".

Pero cuando logró llegar a la isla de Antigua no había hamburguesas y papas fritas esperándolo.

Solo le sirvieron un sándwich frío de bienvenida. Aunque sí mucha gente salió a recibirlo al puerto.

"La llegada fue algo estremecedor, me sentí como parte de una historia irreal".

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