Su presencia en la universidad de Melbourne, Australia es un misterio en sí. La cabeza de una mujer egipcia momificada hace unos 2.000 años pasó casi un siglo en una sala subterránea de la facultad de medicina de esta casa de estudios y se desconoce cómo llegó ahí.

Pero este año, un grupo de científicos quiso conocer a quién pertenecía el cráneo cubierto de vendas y, de cierta manera, la trajeron de vuelta a la vida.

La investigación y los experimentos –ayudados en gran parte por las nuevas tecnologías- arrojaron resultados sorprendentes: Se trataba de una mujer de entre 18 y 25 años, que vivió al menos hace 2.000 años en Egipto. Los investigadores decidieron bautizarla como Meritamun.

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Asimismo, con estos datos y los análisis realizados a su cabeza momificada, el equipo puede conseguir responder una serie de interrogantes sobre su vida, de dónde era, qué hábitos tenía, sus enfermedades, e incluso cómo murió.

Por qué intentar “revivirla”

El Dr. Ryan Jefferies, encargado del museo Harry Brookes Allen –donde se encuentra actualmente la cabeza-, explica que su mayor preocupación era que el cráneo se estuviese deteriorando por dentro, lo que motivó al inicio del proyecto.

Luego de ello, le realizaron un escáner de Tomografía Computarizada (TC) que demostró que la pieza humana estaba en muy buenas condiciones, por lo que podría ser analizada, aunque de una forma no invasiva.

Ella fue una vez una persona viviente y no podemos olvidarnos de ello”, advierte Jefferies.

En el antiguo Egipto era tradición momificar a las personas que morían para preservar sus cuerpos,  que así sus espíritus pudiesen encontrarlos nuevamente y asegurar su vida en un más allá. La misión del equipo que se propuso este proyecto era restaurar la identidad de Meritamun.

¿Cómo lo lograron?  

El proyecto fue encomendado a un equipo multidisciplinario, que comenzó con el escáner TC a la cabeza y ello permitió realizar un detallado molde del cráneo con una impresora 3D.

La reconstrucción de la cabeza tomó más de 140 horas de impresión, para lograr obtener con perfección todos los detalles.

Después de ello, fue clave la dra. Janet Davey, una egiptóloga forense con vasta experiencia. Fue ella quien determinó el género de Meritamun, basándose en su estructura ósea, así como también su probable altura de 162 cm, considerando datos de los egipcios actuales y cómo las personas eran más pequeñas hace 2.000 años.

La doctora Davey también consideró el deterioro de sus dientes para determinar la época en la que habría vivido, aunque para lograr una cifra más exacta actualmente continúa investigando su data por radiocarbono (lo que analiza el desgaste de átomos de carbono en una muestra de tejido).

¿Cómo murió Meritamun? Según estudiaron en la misma universidad de Melbourne, la mujer habría fallecido por anemia (falta de glóbulos rojos en la sangre), causada probablemente por malaria. A estas conclusiones llegaron analizando ciertas partes del cráneo que lo demostrarían.

Una pequeña muestra de tejido también podría permitir conocer si tuvo enfermedades o parásitos, al igual que conocer sus hábitos alimentarios e incluso dónde pudo haber vivido.

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Finalmente, una escultora con experiencia forense logró la reconstrucción de la cara de la mujer.

La artista Jennifer Mann trabajó en Estados Unidos en diversos casos policiales con víctimas de asesinato sin identificar y sus resultados permitieron encontrar sus identidades en la mayoría de ellos.  

Su método se basa en los aspectos del cráneo obtenidos por la impresión 3D y en características faciales promedio de los egipcios modernos.

“Seguí la evidencia y metodología aceptadas para la reconstrucción y lo que emergió fue la cara de alguien que viene desde muy lejos. Es una sensación increíble”, expresó la artista al “devolver” a la vida a Meritamun.

El proyecto, que combinó la tecnología del escáner TC con la impresión en 3D podría permitir un nuevo salto en la investigación de partes y órganos del cuerpo humano, así como también con el tratamiento de especímenes delicados.

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