France Presse

Un equipo de arqueólogos italianos que intenta resolver el misterio de la identidad de la Mona Lisa, la famosa modelo pintada por Leonardo Da Vinci, anunciaron este miércoles que encontraron trozos de un fémur que podría ser de la mujer.

Tras años de búsquedas en un convento de la ciudad de Florencia (en la foto), en los que esperaban encontrar el cráneo de la Mona Lisa, tuvieron que conformarse con un fémur, que no están seguros que sea el de la modelo del cuadro y que además está muy deteriorado como para extraer su ADN. 

El equipo tiene la certeza de que la noble florentina Lisa Gherardini fue la modelo que posó ante Da Vinci, por lo que centró sus búsquedas en el cementerio del convento donde la mujer vivió sus últimos años, con la esperanza de encontrar su cráneo y que éste permitiera reconstruir la fisionomía de la modelo, para confirmar su identidad. 

"Una convergencia de elementos que van desde los exámenes antropológicos a los documentos históricos permite concluir que estos restos son probablemente los de Lisa Gherardini", dijo en una conferencia de prensa Silvano Vinceti, el historiador que coordinó la investigación.

Nacida en 1479, Gherardini fue la esposa del comerciante de seda Francesco del Giocondo. Se cree que el mercader encargó a da Vinci que pintara el retrato que ahora está expuesto en el Museo del Louvre de París en 1503.

Tras enviudar, la mujer vivió sus últimos años en un convento en Florencia, donde murió en 1542 y donde probablemente yacen sus restos.

Los investigadores comenzaron a escavar las tumbas del convento en 2011, con la esperanza de encontrar los restos que correspondieran a la mujer. Las primeras ocho osamentas, que estaban muy bien conservadas, resultaron ser demasiado antiguas para ser de la Mona Lisa.

Las otras cuatro fueron halladas en una fosa común utilizada hasta 1545, y la datación por carbono demostró que al menos una de ellas -de la que sólo quedaban fragmentos del fémur, la tibia y el tobillo- vivió durante el mismo periodo que Lisa Gherardini. 

El historiador Silvano Vinceti, que dirige la búsqueda, aseguró que "un conjunto de elementos, desde exámenes antropológicos hasta documentos históricos" permiten "concluir que los restos probablemente son de Lisa Gherardini".

La hipótesis no pudo, sin embargo, ser corroborada mediante análisis de ADN porque el convento era tan húmedo que se deterioraron los esqueletos.

La falta de cráneo también impide que los investigadores reconstruyan la cara del esqueleto y lo comparen con el cuadro de Da Vinci. 

Aunque la ausencia de pruebas concretas puede decepcionar a quienes esperaban confirmar, al fin, la identidad de la Gioconda, otros detectives del arte podrán seguir especulando, entre ellos los que piensan que el pintor italiano utilizó en realidad a un hombre como modelo para su Mona Lisa y los que consideran, incluso, que el cuadro es un autorretrato. 

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