El 16 de octubre de 2016 el mundo del teatro chileno quedó de luto tras la muerte del destacado dramaturgo Juan Radrigán producto de un cáncer. Y este 2017, la Corporación Cultural de Quilicura lo quiso homenajear en su festival de teatro de verano, el cual llevará su nombre y, además, tendrá dos jornadas completas dedicadas a su figura.

Una es hoy y la otra el martes 10 de enero. En ambas el broche de oro lo pondrá la obra “Lady Marginal”, un montaje dirigido por Claudia Di Girolamo y en donde se reúnen personajes femeninos de variados trabajos de Radrigán, como “El desaparecido”, “Testimonio de las muertes de Sabina” y “Las brutas”.

Di Girolamo trabajó con el dramaturgo justamente en una versión de “Las brutas” y en su adaptación de “La tempestad”, por ejemplo, dándose un gran lazo entre ambos. Es por ello que la actriz confiesa a T13.cl sentirse “súper huérfana” después de su deceso, destacando que “yo me imagino lo que pudo haber escrito y quedaba mucho”.

Y en relación a este homenaje a Juan Radrigán, Claudia señala que “pensamos que estamos representados los grupos más importantes con los que Juan trabajó… y en la noche vamos a estar nosotras, las mujeres, las viudas y las novias de Juan con ´Lady Marginal´”, en referencia a la obra que protagonizan la viuda del dramaturgo, Silvia Marín, además de Gabriela Hernández, Catalina Saavedra, Tamara Acosta, Francisca Gavilán y la propia Di Girolamo.

El montaje, según su directora, “nace precisamente desde nuestra orfandad, del deseo de Juan y Silvia de casarse, que a mí me quedó siempre muy presente, y de la viudez de las generaciones más jóvenes. Por eso puse a un grupo de chicas de la Universidad Mayor que fueron sus alumnas vestidas de viudas, representando la viudez en la dramaturgia y el hecho de que la juventud finalmente va a estar viuda de las nuevas palabras que podría haber escrito Juan”.

Claudia pone énfasis en que en "Lady Marginal" “el sacar estos personajes femeninos de siete de sus obras y hacerlos dialogar, me permitió darme cuenta de la profundidad con que Juan visualizaba sus personajes femeninos, y los hombres también, porque me costó mucho sacarlos del diálogo… pero al independizarlas a ellas y aislarlas, hizo que de a poco se fuera dando un hilo conductor que tiene que ver con el desaparecido, con nuestro desaparecido Juan, con nuestros desaparecidos como país y con nuestra desaparecida dramaturgia de Juan”.

Una de las musas del fallecido dramaturgo destaca que “creo que todavía no vamos a dimensionar la enorme obra de Juan hasta un tiempo más adelante, porque de verdad que el releer, el excavar y el buscar y tratar de darle sentido a esta reestructuración de algunos de sus personajes femeninos, me hizo ver la dimensión y universalidad de estos personajes femeninos, cómo los dota de características muy particulares que tienen que ver con nuestra mujer chilena, con nuestras luchas como mujer y con nuestras salidas a la calle… es ver cómo reivindica algo sin decir absolutamente nada. Siendo un texto de una sencillez enorme, tiene una profundidad también abismante”.

Acerca del trabajo con el grupo de figuras en “Lady Marginal”, su directora detalla que “ha sido maravilloso, porque como tenemos a Silvia en el grupo, hay una voz como de primera fuente, entonces cuando tú dices o aseveras ´Juan habla de esto´, ella siempre agrega algo y anécdotas preciosas y exquisitas sobre el cotidiano y sobre cómo escribía o dónde escribía, entonces ese alimento de ella, de la comida diaria, esa narración tan especial, nos ha permitido hacer este trabajo sobre los personajes femeninos de Juan mucho más anclado en él. O sea, ya no tienen la independencia que uno podría haber tenido, porque uno podría haber caído en la falta de haberlos independizado de la pluma de Juan, pero no, sigue siendo todo muy ligado a él gracias a Silvia”.

En torno al fallecimiento del dramaturgo, Claudia Di Girolamo sintetiza que “fue muy dolorosa la muerte de Juan, fue inesperada. Es que creo que nunca tuvimos conciencia o nunca quisimos tener real conciencia de lo que podía pasar, porque era tan joven, tan lleno de vida, tan lleno de ideas y tan lleno de proyectos, que es un absurdo de la vida. El 2016, año maldito para el espectáculo, nos llevó a alguien fundamental  para escribir nuestra historia, porque Juan, aparte de su maravillosa pluma y sus palabras entrañables, era un hombre que nos enseñaba sobre nosotros, sobre nuestras faltas con respecto a lo social y lo político. Él nos hacía tomar conciencia y reflexionar acerca de cómo lo hemos hecho como sociedad, como comunidad y como país, y no cualquier dramaturgo hace eso”.

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