"Ha sido muy nutritivo", dice Ricardo Darín, sintetizando en un "término apropiado" su etapa actoral protagonizando "Escenas de la vida conyugal", la obra dirigida por Norma Aleandro basada en el guión del sueco Ingmar Bergman. El intérprete de "El secreto de sus ojos" se enlistó en el montaje en 2014, que desde este miércoles 29 de mayo presentará una suerte de tercera temporada capitalina tras sus visitas de 2016 y 2018.

"Es una de esas piezas teatrales en las que se aprende todos los días un poquitito más de lo que está encerrado en todas las ideas que el autor volcó en el texto", reflexiona el actor en conversación con T13.cl, destacando que "funciona mucho como espejo, y entonces nos vemos reflejados en algunas cosas que le ocurren a los protagonistas y ahí tenemos un montón de lecciones para aprender".

En su regreso a Chile, "Escenas de la vida conyugal" ha vuelto a consolidar su éxito y vigencia. Partió con el anuncio de dos presentaciones, el 29 y 30 de mayo (ambas funciones agotadas) y terminó extendiéndose al 31 de mayo, y 1 y 2 de junio en Centro de las Artes 660, Las Condes —aún quedan algunos boletos disponibles a través de sistema Puntoticket—.

"Es uno de esos clásicos que no cambiará nunca. Hay una serie de temas, los conflictos entre las personas, que difícilmente vayan a cambiar o si ocurren será dentro de muchos años", cuenta Darín, y añade: "Ahora estamos asistiendo a un cambio importantísimo, muy valioso de lo que es la relación entre los hombres y las mujeres, de la mano de una revolución cultural, para mi gusto, que es la exigencia de la reconsideración de los derechos de la mujer en la sociedad. Esto también mueve todo el tablero, y nos obliga o sugiere a reflexionar, saber cuál es nuestra forma de relacionarnos, de cómo nos tratamos, cómo nos escuchamos, en fin. Interrogantes que se plantean y que van más allá de las épocas, y por eso son clásicos".

El montaje presenta a Juan y Mariana, sus únicos dos personajes sobre el escenario, relatando al público una secuencia de escenas sobre la relación que mantienen durante su matrimonio y la que continuarán llevando aún después de haberse divorciado. En esta oportunidad, el rol femenino será interpretado por Andrea Pietra, reconocida actriz de teatro, cine y televisión.

"Ella es una gran actriz, una gran persona, una mujer increíble con un gran sentido del humor y una energía muy positiva. El trabajo sobre el escenario, para decirlo de una forma sintética y no ser demasiado plomo, necesita de algunas cosas que son fundamentales y una de ellas es la generosidad. Yo tengo que procurar como compañero de mi compañera es que ella esté lo mejor posible, tengo que estar al servicio de su trabajo y ella debería hacer lo mismo conmigo. Y en este caso, concretamente, Andrea es lo mejor con lo que uno se puede encontrar porque es de una generosidad que no tiene límites", resalta Darín. "Esto, amparado por su gran sentido del humor, hace que la energía que hay sobre el escenario permanentemente sea una energía constructiva, nunca es de competencia, nunca es de estar por encima del otro sino con el otro, codo a codo, eso es lo que yo entiendo que debe ocurrir sobre un escenario", agrega.

La actriz de "Socias", además, sucedió a Valeria Bertuccelli, que acusó al hombre de "Relatos Salvajes" de "maltrato" mientras compartieron roles en la pieza teatral. Luego se sumó Érica Rivas, con quien vino a Chile en el debut de la obra en nuestro país.

De todas formas, el intérprete asegura que "a pesar de que yo haya tenido conflictos laborales en un caso y en el otro, y personales en algunos casos, salieron a la luz de forma injusta porque creo que no se ha tratado para nada ni de violencia de género ni de nada por el estilo, tuvimos desacuerdos como pasan en todos lados, y me hago cargo de eso, pero eso no invalida el hecho de que cada una de esas dos versiones tanto con una actriz como con la otra fueron excelentes".

"Cada una puso lo mejor de sí sobre el escenario y lamento que haya ocurrido lo que ocurrió pero pasa en términos laborales y del desgaste de la cotidianidad, pero nobleza obliga, no solo son dos actrices formidables sino que además hicieron un trabajo extraordinario en función de la pieza. Por eso para Andrea, en este caso, significaba un gran desafío porque no solo no tenía que parecerse a ninguna de las dos versiones anteriores sino que tenía que tener la libertad de poder imprimirle a este personaje sus propias herramientas y lo hizo maravillosamente", cierra Darín.

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