Un despacho de un periodista de la cadena de televisión argentina Telefe se está viralizando en redes. El protagonista es el reportero Robertito Funes Ugarte, quien se ve acorralado por una jauría de perros. 

La nota buscaba mostrar un refugio animal donde se encontraban cerca de 100 perros sueltos, los cuales eran cuidados por una mujer llamada Camila. Sin embargo, la situación se fue de las manos, ya que los animales comenzaron a acercarse más de la cuenta y a asustar al periodista.

“No, no, no..”, repetía con miedo Funes, antes de bajar del auto. Mientras que el conductor del fragmento, Germán Paoloski, le decía “veo que tenés feeling con los animalitos”.

Cuando el periodista se decidió a bajar del auto los perros se le fueron encima. El comunicador asustado, saltó arriba de la maletera del auto pidiéndole a Camila que detuviera el vehículo. 

"Disculpen la desprolijidad, pensé que los perros iban a estar más calmados", explicó el periodista mostrando su pierna que había sido mordisqueada por algunos de los perros del lugar. Luego, los perros siguen molestando a Funes y el conductor se ve obligado a improvisar, mientas su reportero se aleja de la jauría.

Finalmente, Funes se sube al auto y continúa relatando la noticia desde el interior del vehículo, mientras que los perros siguieron buscándolo. 

El episodio ha generado miles de reproducciones en redes sociales. En medio del impacto, Funes conversón con la emisora chilena Fmtiempo, donde señala: "nunca imaginé que iba a tener tanta repercusión. 

Consultado sobre cómo terminó pasando todo esto, el reportero señala que acudieron porque el lugar donde se encontraban los perros simbolizaba un peligro para cualquier transeúnte.

 "Cuando estábamos esperando la salida al aire, estaba todo bien, pero de repente la vimos salir de la zona perimetrada, porque la ciudad marcó esa zona con esas cintas que dicen peligro. Sólo eso; cualquier persona que pasa por allí y no ve la cinta, los perros se la morfan (comen)", afirmó Funes.

Y contó: "Al principio los perros no me hacían nada, pero yo estaba un poco asustado, pero podía caminar. El problema es que ahí me dejó y los perros se empezaron a torear. Cuando yo me pego ese salto, es porque si no lo hacía me rompían las piernas. Y después me mordieron, en la pierna".

Tras el episodio, relata que le pusieron una vacuna antirrábica y deberá seguir en observación. "Pero por una cosa de precaución más que nada". 

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