Arlinda Chief fue un semental como pocos.

En el mundo de la industria lechera global contemporánea probablemente no hay otro toro que haya dejado una huella igual.

El ejemplar estadounidense, nacido en 1962, ha tenido la muy respetable cifra de 16.000 crías, 500.000 nietas y 2 millones de bisnietas, según indican investigadores de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos.

Por cuenta de la inseminación artificial, un método que se extendió en la industria lechera a partir de la década de 1960, el material genético de ese toro transformó la industria lechera.

Y como se viene descubriendo desde entonces, ha tenido impactos económicos tanto positivos como negativos.

Genética

Arlinda Chief, un toro de raza Holstein, había sido identificado como un ejemplar de condiciones genéticas particularmente deseables.

Es por eso que sus dueños empezaron a comercializar el semen congelado del toro, que sirvió para inseminar a vacas en hatos de todo el mundo.

La descendencia de Arlinda Chief no ha parado de batir récords.

En 1975, la vaca Beecher Arlinda Ellen, una de sus hijas, produjo 23 galones de leche en un día, un récord mundial para la época.

Otro hijo de Arlinda Chief, un toro conocido como Walkaway Chief Mark, es él sólo responsable del 7% del genoma en las vacas de raza Holstein en América del Norte, según la publicación especializada Milkgenomics.com.

La propagación de material genético de supertoros como Arlinda Chief, escogidos por su impacto en la productividad de los hatos lecheros, tuvo un efecto económico profundo en toda esa industria.

Milkgenomics.com estima que el promedio de producción de leche por lactancia en Estados Unidos aumentó en 380% entre la década de 1940 y 2005, gracias en buena parte a los métodos de inseminación artificial.

Mutación

Hasta ahí todo bien.

Pero con el tiempo, la industria empezó a descubrir que había un pequeño defecto en la herencia genética de Arlinda Chief.


Una pequeña mutación genética causaba problemas de fertilidad a algunas vacas.
 

Esa mutación hace que algunos de los fetos de las crías mueran antes del nacimiento en los úteros de las vacas inseminadas con el esperma de este toro.

Ello ha generado costos en la industria estimados en US$420 millones, por cuenta de 500.000 abortos espontáneos en todo el mundo, según indicala Universidad de California en un comunicado, que hacen referencia a los estudios que ha realizado sobre el tema el académico de la institución Harris Lewin.

El equipo de Lewin identificó la anomalía genética, en lo que es visto como un paso importante para corregir el problema.

Hoy los criadores de ganado pueden hacer pruebas de diagnóstico para evitar que el semen comprado para mejorar la productividad del hato lechero transmita el defecto a su ganado.

Negocio

Pero no hay que ser demasiado severo con el famoso semental y su herencia genética.


La producción lechera de Estados Unidos llegó a más de US$35.000 millones anuales.
 

Y es que las características "positivas" que el material genético de Arlinda Chief difundió por todo el mundo vacuno compensa con creces los defectos descubiertos, según dijo Lewin en declaraciones a BBC Mundo.

Su impacto positivo a lo largo del tiempo "puede estar alrededor de losUS$30.000 millones", asegura el investigador.

Según la Universidad de California en Davis, el número de vacas lecheras en Estados Unidos llega a los 9,32 millones y la producción total en 2015 fue de 209.000 millones de libras de leche.

El valor de toda esa leche: más de US$35.000 millones anuales.

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