Sabías que la desnutrición es un problema frecuente en los pacientes oncológicos, con una prevalencia entre el 40 y 80% de los casos. Esta situación está relacionada con un aumento de la mortalidad de la enfermedad y también de la morbilidad.

Esta complicación habitual durante el desarrollo de un cáncer, se explica por la aparición de síntomas que pueden llevar a una disminución de la ingesta alimentaria, provocada por un tumor o efectos secundarios a tratamientos como la quimioterapia, radioterapia o una cirugía”, explica el oncólogo Patricio Yáñez, subdirector del Centro de Investigación del Cáncer James Lind.

Además, el especialista añade que, se trata de una patología hipercatabólica, es decir, produce un alto gasto energético, que hace que el paciente disminuya su peso.

Importancia de una evaluación nutricional

Una mala nutrición puede retrasar el inicio de un terapia médica o una cirugía, prolonga las estadías hospitalarias, aumenta el riesgo de intolerancia a los tratamientos y empeora la calidad de vida y sobrevida del paciente oncológico.

Esta vinculación entre el estado nutricional y el éxito de los tratamientos médicos se relaciona a la mejor respuesta inmunológica que pueden tener los pacientes que mantienen una buena alimentación, señala Débora Fernández, nutricionista del Centro de Investigación del Cáncer James Lind.

Por este motivo, la profesional añade que es clave realizar una evaluación nutricional a los pacientes. “El control nutricional del paciente debería realizarse desde el diagnostico, para que se pueda intervenir de forma precoz antes que el estado nutricional se vea comprometido”, señala.

A esto, se suma un acompañamiento durante y después del tratamiento.

De esta forma se busca detectar patologías y condiciones asociadas como la pérdida de masa muscular, osteopenia y osteoporosis, deficiencia de vitaminas y minerales, y la predisposición a presentar recidiva. “Es importante que se contemple la manera más fácil y cómoda de alimentar al paciente y que las indicaciones y recomendaciones se adapten a la realidad de cada caso, por eso la asesoría nutricional debe ser personalizada y realizada por un profesional”, agrega la nutricionista.

Alimentos que no pueden faltar 

La alimentación balanceada en indispensable para los pacientes oncológicos. En este sentido, los especialistas coinciden en mantener una dieta equilibrada, rica y que cubra todos los grupos de alimentos.

En este listado deben estar considerados:

  • Alimentos ricos en proteínas y de alto valor biológico: carne, lácteos, huevos y legumbres.
  • Carbohidratos que aportan energía: cereales integrales, harinas integrales, frutas.
  • Grasas de buena calidad: palta, aceitunas, aceite de oliva y frutos secos.
  • Alimentos que aporten fibra, presentes en frutas, verduras y cereales integrales.
  • Mantener una adecuada hidratación.

El tratamiento a menudo causa efectos secundarios físicos que afectan la alimentación, como diarrea, náuseas y vómitos, llagas en la boca y cambios en el sabor de las cosas. Estos pueden hacer que sea difícil comer o beber, es por esto importante que la alimentación sea a tolerancia de cada paciente considerando todas las aristas que puedan afectar la correcta nutrición de la persona.

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