Paulo Coelho no es de dialogar frecuentemente con la prensa, y cuando lo hace, llama la atención con los conceptos que entrega y análisis de cómo se desarrolla el ser humano hoy en día. Contrastes de diferentes generaciones, las cuales plasma en sus libros.

En entrevista con la revista XL Semanal, y en el marco de su nueva obra titulada "Hippie", en la cual relata sus viajes y nuevas experiencias, Coelho indica que aún se siente aquel joven desprendido y cercano a la naturaleza, ya que "lo hippie no es el exterior, es el interior; es tu cabeza, es la manera de ver la vida".

Una entrevista en la que realizó por un viaje de sensaciones y sentimientos en la que él mismo expresó no estar cómodo. Tras algunas preguntas sobre su estilo de vida, ya que hace 8 años vive en una enorme casa en Suiza, la periodista le consulta si aún sigue siendo hippie a pesar de su residencia, los millones que mueven sus libros y el contrato publicitario que tiempo atrás tuvo con una marca de autos.

 "Yo no necesito cosas a mi alrededor, yo miro todo con simplicidad, y esa es mi actitud. ¡Sí puedo ser hippie viviendo como vivo en Ginebra! (...) El dinero, en mi caso, es una abstracción", agregó.

Ante esto enfatizó en que no es "hippie". "Además, no te puedo explicar mi pensamiento porque a cada momento me interrumpes. Borra todo y empezamos de nuevo".

Fue este punto más incómodo de la conversación el que el diario decidió incluir en el texto de la entrevista, la que ha sido replicada por medios de todo el mundo. 

"El mundo va hacia un fundamentalismo terrible" 

Coelho explicó que uno de los motivos por el que decidió escribir su nuevo trabajo, lo centra en que bajo su pensamiento cree "que el mundo va hacia un fundamentalismo terrible".

"Antes éramos libres y ahora todo está prohibido y obligado. Nos prohíben fumar, nos obligan a comer de tal manera, incluso espiritualmente cada uno cree en su dios y no acepta el de los otros, sin darse cuenta de que todo va hacia la misma luz", expresó.

Críticas que extendió a la tecnología y la forma en cómo se relacionan las personas. "Me inquieta para dónde va el mundo. Me inquietan las redes sociales porque la gente dice lo que piensa".

"Y, aunque aparentemente las personas se están comunicando más, no es verdad: la gente solo se comunica con aquellos que piensan igual y no tienen el valor de salir de su zona de confort. Si seguimos este camino fundamentalista tan peligroso, de radicalismo y ausencia total de diálogo, en dos o tres años no habrá vuelta atrás", aseguró.

 

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