Los premios de la revista Attitude premiaron a Diana de Gales por el legado de la princesa a 20 años de su muerte, en específico con respecto a la inclusión que tuvo con personas que padecían de VIH/Sida. En la ceremonia sobresalió un potente discurso de su hijo Harry.

El príncipe pidió a todas las personas que se realicen "pruebas periódicas" para saber si padecen de VIH/Sida y destacó sobre su madre que "a menudo me pregunto qué estaría haciendo para continuar la lucha contra el VIH y el Sida si aún estuviera con nosotros", agregando que "creo que ella les diría a todos los integrantes de la sociedad, no solo a los que están en mayor riesgo, que debemos hacernos pruebas periódicas, tanto por nuestro bien como por el de aquellos a quienes amamos".

El hijo menor de Lady Di señaló que su progenitora "estaría exigiendo el mismo acceso a tratamientos y pruebas para jóvenes en África y en todo el mundo" y que, por supuesto, estaría junto a quienes padecen de VIH/Sida.

Harry confesó también que "William y yo estamos increíblemente orgullosos de lo que nuestra madre logró" y que en los años noventa "ella sabía que el malentendido de esta enfermedad relativamente nueva estaba creando una situación peligrosa cuando se mezclaba con la homofobia", añadiendo que "estaba usando su posición como Princesa de Gales, la mujer más famosa del mundo, para desafiar a todos a educarse a sí mismos, a tener compasión y a llegar a aquellos que necesitan ayuda en lugar de apartarlos".

Asimismo, el príncipe recordó que "en el año anterior a la muerte de mi madre, se desarrollaron los primeros tratamientos antirretrovirales realmente eficaces para el VIH y el Sida" y que "ella no vivió para ver que este tratamiento está ampliamente disponible y ha salvado innumerables vidas en el Reino Unido y en todo el mundo".

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