Kate Moss ha sido una de las modelos más importantes del mundo en las últimas décadas, y si bien sigue participando de ciertas campañas fotográficas, ya no participa en pasarelas. Y eso es por una especial razón.

Según confesó al diario canadiense The Globe and Mail, "todavía me divierto mucho cuando me pongo delante de la cámara en una sesión de fotos, pero ya no me interesan los desfiles de moda. Creo que la última vez que pisé una pasarela, pedí una copa de champaña y me dijeron que no había alcohol en todo el recinto. Me enojé muchísimo y dije que ya no volvería a desfilar".

Moss agregó que "además, estamos hablando de un sector que ha cambiado mucho y que no tiene nada que ver con el de mis tiempos. Ahora las chicas se levantan a las seis de la mañana para nadar y son demasiado sanas".

Kate, hoy de 42 años, ha reconocido que le gusta sacar el máximo partido a la vida nocturna de todas las ciudades que visita y ha confesado que siempre ha agradecido dedicarse a algo que le gusta por todo lo que implica.

"Creo que cuando era joven tenía siempre esa sensación de que era toda una afortunada al no haberme quedado estancada en Croydon (barrio de la periferia de Londres). Siempre tuve muy claro que no tenía nada que perder en esta industria y que, aunque todo me fuera mal, al menos habría disfrutado de una nueva experiencia", dijo la maniquí, añadiendo que "nunca fui demasiado ambiciosa en ese sentido, solo trataba de sacar lo mejor de mí. Jamás he sido perezosa, pero tampoco me sentía excesivamente frustrada si no me salía un trabajo. Para mí lo importante siempre fue divertirme".

La modelo también comentó que le genera "sorpresa" que aún reciba ofertas de trabajo, siendo una mujer de cuatro décadas.

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