AFP

¿Una calumnia que condujo a un despido injusto o una agresión sexual? Taylor Swift se encontraba este martes en un tribunal de Denver para asistir al juicio civil que la enfrenta a un DJ al que acusa de haberle tocado el trasero.

Ataviada con camisa azul y traje oscuro, la cantante de 27 años y su madre, Andrea Swift -conducidas a la sala de audiencia por una entrada oculta-, se sentaron en la sala de la corte federal en Denver (Colorado) para el final de la selección de los ocho miembros del jurado, los alegatos de apertura y el testimonio del DJ y locutor de radio David Mueller

Mueller vio interrumpida su carrera en la radio después de un breve encuentro con la cantante el 2 de junio de 2013, cuando ella tenía 23 años.

Había acudido a conocer a Swift por invitación del director de la radio en la que trabajaba, Eddie Haskell. Este martes Mueller reconoció haber tocado a Swift mientras él y su novia Shannon Melcher posaban con ella para una foto.

"Yo coloqué mi mano extendida, con la palma hacia abajo. Mi mano entró en contacto con su cuerpo", relató. "Yo pensé que era su caja torácica", agregó, descartando tajantemente haber tocado su trasero.

Poco después de haber dejado el stand de fotos de Pepsi Center donde Swift se aprestaba a dar un concierto, los hombres de seguridad de la cantante lo obligaron a salir de la sala.

De acuerdo con Mueller, fue su jefe Eddie Haskell quien habría tocado las nalgas de la cantante mientras posaba con ella, y Haskell habría presumido de ello.

Despedido 

Tras aquel incidente, Mueller demandó en septiembre de 2015 a Swift por haberle hecho perder el empleo, al acusarlo frente a sus jefes de manosearla, y le exige 3 millones de dólares por pérdidas de ingresos y por daños.

Según él, el mánager de Swift llamó a los ejecutivos de la radio Kygo para pedir que lo sancionaran. Lo despidieron. 

Pero un mes después, la cantante contraatacó y lo demandó por agresión sexual, acusándolo formalmente de haberle tocado el trasero aquel día.

En su discurso de apertura este martes, Gabriel MacFarland, quien representa a David Mueller, dijo que el incidente se basa en acusaciones vagas, en un "ella dijo, él dijo".

A lo que el abogado de la cantante, Douglas Baldridge, respondió: "No fue sólo un gesto inapropiado, fue una agresión". 

Según Baldridge, cuatro de los siete miembros del equipo de la cantante en la sala donde tuvo lugar la famosa sesión de fotos supieron inmediatamente que algo inusual había ocurrido.

Mueller, quien tenía 51 años en el momento de los hechos, ha cambiado su historia siete veces, mientras que "de este lado nunca se cambió la historia", insistió el abogado de Swift.

Además, afirmó que el conductor de radio había destruido cinco computadoras y celulares que habrían podido contener registros de la entrevista con sus jefes de Kygo, que se saldó con su despido. 

Las autoridades temían que el juicio atrajera a muchos fans, pero sólo un puñado de aficionados de la estrella estaban presentes en la sala. 

"Soy un gran fan de Taylor Swift. Este es un gran evento y estoy muy emocionada de participar", declaró a AFP Jacquelyn Evans, de 32 años.

Uno de los elementos clave que deben ser considerados por el jurado es el examen de una foto publicada por el sitio web de noticias de celebridades TMZ, posteriormente colocada bajo sumario, en la que se ve a la cantante posando entre Mueller y su novia. 

La mano del DJ está en la parte posterior de la estrella del pop, pero no es evidente que la toque. 

La autora de éxitos como "Shake it off" o "Bad Blood" pide una recompensa económica de sólo un dólar simbólico y afirma que un veredicto a su favor servirá de ejemplo para otras mujeres que puedan tener miedo de acudir a la justicia por agresiones similares.

Se espera que el juicio dure nueve días. 

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