Una bacteria que puede permanecer durante años en el estómago sin provocar síntomas está asociada a un importante factor de riesgo de cáncer gástrico. Se trata del Helicobacter pylori, identificado como la infección vinculada al mayor número de casos de cáncer a nivel mundial durante 2024, según un estudio publicado en The Lancet Oncology.
La investigación estima que las infecciones estuvieron detrás de 2,3 millones de nuevos casos de cáncer en el mundo durante ese año.
En Chile, desde el segundo semestre de 2026, la pesquisa de Helicobacter pylori se incorporó a la Estrategia Universal de Detección Precoz de Cáncer en Atención Primaria.
La medida contempla, en esta primera etapa, a personas de entre 30 y 39 años con síntomas digestivos altos y sin signos de alarma. La detección puede comenzar con un test de antígeno en deposiciones, un examen no invasivo que permite identificar una infección activa sin partir necesariamente con una endoscopía.
Si el resultado es positivo, el paciente puede acceder al tratamiento para erradicar la bacteria mediante el GES N°80.
¿Qué síntomas puede provocar?
El Helicobacter pylori puede generar una inflamación crónica del estómago y, en algunas personas, cambios progresivos en la mucosa gástrica que favorecen la aparición de lesiones precancerosas. Sin embargo, tener la infección no significa necesariamente desarrollar cáncer.
Cuando provoca síntomas, estos pueden confundirse con una gastritis o indigestión. Entre ellos están el dolor o ardor en la parte alta del abdomen, la pesadez después de comer, la distensión abdominal, las náuseas y la sensación de llenura.
Según la gastroenteróloga Carolina Figueroa, del Centro Médico Nueva Estoril, estudios clínicos han estimado que erradicar la bacteria reduce cerca de un 36% el riesgo de desarrollar cáncer gástrico.
La especialista recomienda consultar ante síntomas persistentes y prestar especial atención a señales como baja de peso involuntaria, vómitos persistentes, dificultad para tragar, anemia sin causa clara o sangrado digestivo, así como a los antecedentes familiares de cáncer gástrico.