Después de trabajar más de tres décadas como azafata, Sandy Stein finalmente consiguió su ansiado pasaporte a la riqueza.

Stein dio en el clavo al inventar, a los 53 años, un "buscador de llaves", un instrumento que se engancha a un bolso y simplifica la acción de encontrar el llavero, en vez de tener que revolver toda la cartera para encontrarlo.

Ese año se compró un auto de lujo, contrató sus primeros empleados y obtuvo ingresos de US$4 millones en ventas.

Todo lucía como un escenario de ensueño pero, para su sorpresa, el éxito le trajo la soledad al hogar.

Stein cuenta que su esposo, quien siempre había sido el principal sostén del hogar, resintió su repentino triunfo.

La nueva millonaria terminó divorciándose y las relaciones con algunas de sus amistades también se volvieron tirantes. "Las personas se ponen celosas y dicen o hacen cosas feas", resalta.

Aunque la mayoría de la gente no abandonaría su anhelo de tener riqueza financiera, quienes han tenido la experiencia de vivir el sueño dicen que puede ser aislante y que sus vidas suelen verse más de color rosa desde afuera.

"Cuando alguien se vuelve rico repentinamente, hay un impacto profundo en cada aspecto de su vida", dice el Dr. Stephen Goldbart, cofundador de Money, Meaning & Choices Institute, una firma estadounidense que trabaja asesorando a clientes acaudalados.

"Para algunas personas es algo que puede convertirse en una dolorosa experiencia psicológica", indica Golbert.

Agrega que es fácil comenzar a sufrir del llamado "síndrome de riqueza súbita" y encontrarte con una crisis de identidad mientras que debes lidiar, al mismo tiempo, con la resultante soledad y frustración.

Maldición de relaciones

Muchos de nosotros hemos tenido por años sueños e ideas de cómo hacernos ricos.

Existe un término para describir los efectos negativos para quienes se vuelven ricos de repente: se llama "síndrome de riqueza súbita".

Sin embargo, cuando realmente sucede no siempre estamos preparados para manejar los repentinos cambios de las personas que nos rodean.

Los amigos comienzan a distanciarse (o, por el contrario, a acercarse) y los parientes parecen repentinamente inmiscuirse en nuestras finanzas o a involucrarse más en nuestras vidas.

"Todo eso ocurre sorprendentemente rápido y es una situación difícil", señala Golbart quien suele trabajar con emprendedores del ámbito tecnológico de Silicon Valley.

Por otra parte, consciente o inconscientemente, la persona que ha conseguido una riqueza rápida puede comenzar a gastar desmedidamente o a desconectarse de sus intereses anteriores.

Megan Ford, presidenta de la Asociación de Terapia Financiera (FTA, por sus siglas en inglés), señala que eso puede "crear un distanciamiento" con viejas amistades.

"Quizás no se adapten a algunos de los cambios creados por la riqueza súbita" y terminen alejándose, con lo cual ahondan más su sentimiento de soledad.

Controlar las reacciones de amigos y familiares es, muchas veces, el mayor obstáculo.

Goldbart dice que estos, con frecuencia, intentan fortalecer los vínculos con alguien a quien ahora ven como un ganador.

Cuando una persona gana mucho dinero de repente, cambia. Y también lo hacen quienes lo rodean.

¿Y qué harías tú si amigos y parientes comienzan a tratarte de manera distinta?

La mayoría de nosotros sentiría desconfianza. ¿Dónde estaban esos amigos y familiares lejanos cuando trabajabas duro en tu empleo diario o dedicabas incontables horas a tu nueva empresa?

Es natural retraerse y reducir tu círculo de amigos cuando no estás seguro de quién se te está acercando sólo porque ahora tienes dinero.

"Su mundo se vuelve muy pequeño y se repliegan con amistades que tienen una situación financiera similar", señala Goldbart.

Ford explica que reconocer quien quiere ser, de verdad, tu amigo se vuelve más difíci y equivocarse una o dos veces tiene usualmente el esperado efecto de aislarte más.

"Puede volverse difícil descifrar quien es un amigo real y quien está intentando aprovecharse", apunta.

Viviendo el sueño

Las personas que se enriquecen fácilmente dicen que el sentimiento de soledad también surge debido a un cambio de prioridades.

Quizás no sea tan bueno ganarse la lotería, después de todo...

De origen suizo, Stephan Goss, de 28 años, se fue a vivir a San Diego, EE.UU. Allí buscó nuevos amigos que tuviesen la misma libertad que tiene de vivir su vida.

"La mayoría de las personas no pueden decir que se van a México de vacaciones mañana. Termina siendo complicado compartir la vida con personas que no tienen la capacidad de hacer eso", dice Goss, fundador de Zeeto Media, una start-up que ayuda a las editoriales a monetizar su contenido.

Si bien no ha abandonado los amigos de su infancia en Suiza, ni los que hizo en la universidad en la Costa Este de EE.UU., Goss ahora pasa más tiempo cultivando amistades con otros emprendedores.

Aunque no fue el caso con Stein, la experiencia de la riqueza súbita parece tener un efecto menos desestabilizador sobre personas de más edad y quienes han pasado más tiempo como parte de la fuerza laboral.

Las conflictivas relaciones de Stein no han mejorado, pero luego aprendió a construir nuevas amistades.

Ahora trabaja con un personal básico de cinco personas y dice que ha desarrollado con ellos una conexión más profunda de confianza.

El sueño de ganar mucho dinero puede ser muy costoso en lo personal.

Con el paso del tiempo también se dio cuenta de quienes eran sus verdaderas amistades de sus días como azafata y ha sido generosa con ellas.

Entre sus experiencias favoritas destaca haber llevado a una de sus mejores amigas de la línea aérea a una expedición para ver osos polares.

"Poder hacer eso me hizo tan feliz", confiesa Stein.

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