Siete peces sierra en Florida se han convertido en los primeros animales nacidos de una madre virgen procedente de una especie que hasta ahora se reproducía sexualmente en la naturaleza.

El descubrimiento sugiere que estos nacimientos pueden ser una respuesta natural a la disminución de su número, en lugar de una anormalidad vista normalmente en cautiverio.

Un grupo de conservacionistas se topó con el hallazgo cuando estudiaban la diversidad genética de las especies amenazadas.

Estos investigadores aseguran que este tipo de respuesta puede ser más común de lo que se pensaba.

Los resultados de sus observaciones se publicaron en la revista Current Biology.

¿Estará pasando en otras especies?

Hay muchas especies, en particular entre los invertebrados, que se reproducen naturalmente solos. Por ejemplo, ocurre en algunos tipos de lagartijas, que son todas hembras.

Pero para un animal que normalmente se reproduce por apareamiento, un nacimiento virginal es una rareza.

Y, sin embargo, algunos animales en cautiverio han tenido nacimientos virginales.

Esta lista de sorprendentes llegadas al mundo incluye a tiburones, serpientes, dragones de Komodo y pavos; todas ellas especies que normalmente tienen una reproducción sexual.

Y en el año 2012, un grupo de investigadores estadounidenses informó de dos víboras preñadas, capturadas en la naturaleza, que estaban gestando crías (dentro de los huevos) que parecían no tener padre.

Pero el pez sierra, una bestia de aspecto extraño que puede llegar a crecer hasta cuatro metros de largo, es la primera especie (que se reproduce mediante apareamiento) cuyas crías virginales han sido encontradas en libertad (y saludables) en su hábitat natural.

Andrew Fields, un doctorando de la Universidad de Stony Brook en Nueva York y autor principal del estudio, sostiene que los resultados fueron completamente inesperados. El hallazgo llegó durante un recuento de población de los peces sierra en los estuarios del suroeste de Florida.

"Estábamos realizando un seguimiento de la huella de ADN de los peces sierras encontrados en esta área con el fin de ver si se estaban reproduciendo entre miembros de la misma familia debido al pequeño tamaño de su población", reconoce Fields.

"Lo que la huella genética nos dijo fue todavía más sorprendente: las hembras se estaban reproduciendo sin apareamiento".

De los 190 ejemplares que Fields y sus colegas contabilizaron, siete tenían un ADN que indicaba que solo tenían uno de los padres. Especialmente, estos siete históricos peces tenían copias idénticas de al menos 14 de los 16 genes que los científicos revisaron.

Si hubieran surgido de formas normales de reproducción sexual, el equipo calcula que la probabilidad de que los animales fueran "homocigotos" en todos estos genes sería de una entre 100.000 millones.

Así que parecía que los siete peces sierra –todas hembras, cinco hermanas- fueron reproducidos por "partenogénesis": un proceso por el cual un óvulo no fertilizado se desarrolla dentro de un embrión.

Los investigadores creen que esto tiene lugar en los vertebrados cuando el óvulo absorbe una célula hermana idéntica.

Debido a que la descendencia resultante tiene mucho menos diversidad genética que la habitual, se piensa que sus oportunidades de sobrevivir son en realidad muy bajas.

Pero los siete peces del estudio tenían un año de edad, un tamaño normal y aparentemente estaban bien.

Estrategia evolutiva

La partenogénesis ocasional puede ser mucho más rutinaria en las poblaciones salvajes de lo que pensábamos", sostiene Kevin Feldheim, coautor del estudio.

Los investigadores sugieren que podría ser una estrategia evolutiva de último recurso que se lleva a cabo cuando una población pasa por un bache demográfico extremo, como el que hace frente el pez sierra, cuyo número ha caído a menos de un 5% de los que fueron un siglo antes.

Pero para que esto tenga sentido, los propios individuos así nacidos tienen que ser fértiles, para que puedan ayudar a la especie a recuperarse.

Es demasiado pronto para saber si este es el caso de los siete peces sierra.

El doctor David Jacoby, un biólogo marino y experto en conductas animales del Instituto de Zoología ZSL, explica a la BBC que los descubrimientos de Florida eran "interesantes y revolucionarios", particularmente en lo que se refiere a la cuestión de si los nacimientos virginales son una adaptación natural.

"Es como la partenogénesis con invertebrados: corales, crustáceos… cosas así. Hay ejemplos de que esto ocurre en vertebrados –aves, réptiles, algunos tiburones- pero todos ellos en cautividad", dice.

"El hecho de que el hallazgo sea en la naturaleza y en especies con niveles críticos de población, definitivamente plantea la cuestión de si es una estrategia que se ha desarrollado" para adaptarse.

Pero Jacoby advierte, como hicieron los mismos investigadores, que aunque esta capacidad remarcable puede retrasar la desaparición del pez sierra, es poco probable que la detenga por completo.

"No parece que este tipo de adaptación vaya a ser un modo de restaurar los niveles de población", dice. "No es una válvula de escape".

Puede que hayan obrado un milagro natural, pero el pez sierra de los estuarios de Florida todavía necesita la ayuda humana para evitar su extinción.

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