AFP

Un equipo de científicos australianos ha descubierto que los peces en peligro de ser devorados emiten una sustancia química a modo de "llamada de socorro" para atraer a otros depredadores y escapar aprovechando la confusión.

Hasta ahora se sabía que los peces que caen en manos de un depredador producen una sustancia en su piel que alerta a los demás de que hay un peligro. Pero se desconocía que estas "llamadas de socorro" les ayudaban también a sobrevivir.

"Al cabo de un minuto [de la emisión de esa sustancia] se produce una pequeña aglomeración de depredadores", dijo a la AFP uno de los autores del estudio, Mark McCormick, de la universidad James Cook.

"Para los depredadores, es como si alguien tocara la campanilla que señala que es hora de comer. Entonces llegan otros depredadores y comienzan a perseguir al primer depredador que había atacado al pez", explicó.

El resultado es que, en un 40% de los casos, el primer depredador acaba soltando al pez, que logra así escaparse y sobrevivir, según los resultados del estudio.

La investigación, publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society B., se centró en los peces Damisela —una especie de tamaño pequeño que vive en aguas tropicales— pero que tiene características similares a peces más grandes como la trucha de coral o el pargo.

Según los científicos, el próximo paso es investigar porque estas llamadas de socorro son menos eficaces a medida que se degradan los arrecifes de coral.

"Cuando los arrecifes se degradan, las señales químicas de algunas especies quedan alteradas. Lo que pasa es que el entorno acaba por modificar o esconder esas señales de alarma químicas", explica McCormick, que trabaja en el centro de estudios de los arrecifes coralinos de la universidad.

 

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