Marxista, activista y descrita como la “abuela del comunismo alemán”, Clara Zetkin fue además de una apasionada política, una luchadora por los derechos de las mujeres, sobre todo de las de clase obrera. Fue en parte su idea, de hecho, que existiera un Día de la Mujer Trabajadora, que actualmente se celebra los 8 de marzo en todo el mundo.

Nació en Alemania y desde joven se interesó en el socialismo; de hecho, cuando este fue prohibido en su país en 1878 por Bismarck, Zetkin se autoexilió en París. Se casó, tuvo dos hijos, enviudó y siguió trabajando activamente en política, siendo una de las fundadoras de la Internacional Socialista. Volvió a su país, donde se hizo cargo del diario para mujeres del partido socialista.

Zetkin era una gran oradora, y siempre creyó que la lucha por las mujeres debía trabajarse desde la base obrera. Creía que el feminismo de la época y las sufragistas eran cosa de la clase alta. Durante su vida la alemana trabajó por la emancipación femenina, el derecho a voto, y creía que si las mujeres salían de la casa y participaban del mundo laboral y sus asociaciones sindicales podían liberarse.

Fue en 1910, en un congreso de la Internacional Socialista, que Zetkin y otras mujeres propusieron un día internacional para el género, el que se concretó por primera vez el 18 de marzo del año siguiente (luego se movería para el 8 del mismo mes). Más de un millón de mujeres se manifestaron por el derecho a votar, por el acceso a cargos públicos, entre otras demandas.

Zetkin siguió su vida política, donde lideró las áreas femeninas de su partido político, y representó al PC, donde ingresó posteriormente, entre 1920 y 1933 en el Reichstag. Fue ahí mismo donde en 1932 dio un apasionado discurso contra el fascismo, incluso con representantes Nazi presentes. Cuando Hitler llegó al poder y prohibió al Partido Comunista, Clara se fue al exilio en la Unión Soviética donde murió; recibió múltiples homenajes para sus funerales.

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