Sophie Scholl fue una dirigente y activista del movimiento de Resistencia Rosa Blanca en la Alemania nazi. Durante la Segunda Guerra Mundial actuaron como brigada repartiendo folletos y rayando consignas anti Hitler en Munich, hasta que la Gestapo los descubrió y en 1943, con 22 años, Sophie murió en la guillotina. Su nombre está inscrito en el Walhalla de los alemanes ilustres.

Cuando tenía doce años entró a la Liga de Muchachas Alemanas, organización femenina de las Juventudes Hitlerianas. En la medida que fue entendiendo lo que planteaba el nazismo fue tomando una postura cada vez más crítica. En 1937 sus hermanos y algunos amigos fueron arrestados y a partir de ese momento Sophie se transformó en una fuerte opositora a la dictadura de Hitler.

En 1942, plena II Guerra Mundial, entró a estudiar Biología y Filosofía a la Universidad de Munich. Su hermano Hans también estudiaba ahí y Sophie empezó a juntarse con él y sus amigos. Empezaron a aparecer rayados en las paredes y panfletos de un movimiento opuesto a la guerra, denominado “La Rosa Blanca”. Sophie luego se enteró que se trataba de su hermano Hans y sus amigos, no dudó en sumarse a la causa y reclutó también al Profesor Kurt Huber.

Publicidad

Con su aspecto de niña inofensiva, Sophie se encargó de trasladar propaganda del movimiento a otras ciudades y ayudó a conformar células a nivel nacional. La Gestapo pronto comenzó a seguirles la pista. En febrero de 1943 la Rosa Blanca tomó una postura más activa repartiendo folletos y pintando consignas  como “¡Fuera Hitler!” en las calles de la ciudad. Un día a Sophie se le ocurrió subir hasta lo alto del atrio de la universidad y lanzar los últimos folletos sobre los estudiantes. Un conserje, que era miembro del partido Nazi, la vio y cerró las puertas del edificio y encerró a los hermanos Scholl mientras llamaba por teléfono a agentes de la Gestapo.

Los Scholl, junto a otro compañero,  comparecieron frente a un tribunal donde se les acusó de traición. Fueron condenados a morir en la guillotina ese mismo día. Sophie Scholl tenía 22 años y sus últimas palabras antes de morir fueron: “Sus cabezas caerán también”.

Otros miembros clave del grupo fueron decapitados semanas después pero la organización continuó operando y creciendo a través de células clandestinas. Actualmente La Rosa Blanca es sinónimo de lucha y libertad; muchas calles, parques, avenidas y escuelas de Alemania llevan el nombre de los hermanos Scholl.

La historia de Sophie Scholl ha sido llevada al cine y en el teatro en La Rosa Blanca, Los últimos cinco días y en 2005 con la cinta Sophie Scholl.

Publicidad