Vivienne Westwood es una de las diseñadoras de vestuario vivas más importantes del mundo. Creadora de una estética sin igual, su influencia en la moda se puede rastrear en los últimos 30 años en diseñadores y estilos.

Su vida entorno a la moda comenzó en los setenta, cuando todavía se respiraba el hipismo sesentero en el resto del mundo, mientras, en Inglaterra el punk comenzaba a ganar cada vez más adeptos. Vivienne junto Malcom McLaren instalaron SEX, una tienda en pleno Kings Road, que sería la boutique antifashion de la época con vestuario sadomasoquista, cadenas, pantalones de látex, entre otros referentes asociados a lugares poco comunes en la moda.

Además McLaren comenzó a ser de manager de un grupo indie que sería la base del punk: Sex Pistols. La banda comenzó a usar los diseños de Westwood en sus presentaciones y poco tiempo después el punk comienza a tener una fuerza no sólo política en su reniegue del capitalismo, la monarquía y la iglesia, sino que también definido en una estética en la moda, creada por Westwood, donde lo que se usa es todo lo no políticamente correcto de la época: piercings, pitillos, tachas en chaquetas y zapatos, pinchos en collares de perro, y los inolvidables mohicanos.

Westwood comienza un rescate de modelos de los siglos XVII y XVII, a los que les agrega tachuelas y eslóganes vanguardistas en un movimiento que ella bautizó “Do it yourself”, llamando a los jóvenes a personalizar su vestuario como parte de ser irreverente y de una masa. Otro de sus logros en la moda fue reivindicar el clásico tartán escocés como un material en la moda.

Siempre contestataria, para ella la moda ha sido una forma de gritar contra la injusticia y hacer reflexionar a la gente, lo que le ha valido varios encuentros con la policía y más de una pelea con la monarquía inglesa.

Siendo fiel a sus principios punkies, en 2014 se rapó al cero y decoloró su característico pelo colorín para llamar la atención sobre el calentamiento global.

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