La estrella pop estadounidense, Lizzo, salió al paso de las acusaciones hechas por tres de sus exbailarinas por acoso sexual y un ambiente de trabajo hostil.

A través de un comunicado, la artista no solo aseguró que las acusaciones son falsas, sino también señaló que los últimos días han sido "desgarradoramente difíciles y abrumadoramente decepcionantes".

Lizzo aseguró que "por lo general, elijo no responder a las acusaciones falsas, pero (estas) son tan increíbles como suenan y demasiado escandalosas como para no abordarlas".

"No estoy aquí para que me vean como una víctima, pero también sé que no soy la villana que la gente y los medios han retratado en estos últimos días. Soy muy abierta con mi sexualidad y me expreso, pero no puedo aceptar o permitir que la gente use esa apertura para hacerme ver como algo que no soy", señaló la cantante.

"No hay nada que me tome más en serio que el respeto que merecemos como mujeres en el mundo. Sé lo que se siente ser avergonzado del cuerpo a diario y absolutamente nunca criticaría o despediría a un empleado por su peso".

"Estoy dolida, pero no dejaré que el buen trabajo que he hecho en el mundo se vea eclipsado por esto. Quiero agradecer a todos los que se han acercado para apoyarme durante este momento difícil", cerró.

La denuncia contra Lizzo:

Cabe recordar que las exbailarinas, Arianna Davis, Crystal Williams y Noelle Rodríguez, demandaron tanto a la cantante como a su coreógrafa y su compañía de producción Big Grrrl Big Touring (BGBT).

Williams señaló el pasado miércoles a CBS que quería asegurarse que otros bailarines que trabajan con Lizzo "no tengan que pasar por la misma experiencia".

Según recoge BBC News Mundo, Davis y Williams fueron despedidas del equipo de baile, mientras que Rodríguez, renunció a posterioridad.

La acción legal presentada por las exbailarinas incluye acusaciones de presiones para asistir a espectáculos sexuales e interactuar con bailarines de los espectáculos entre 2021 y 2023.

Además, entre los reclamos contra Lizzo, se encuentran que ella "presionó a Davis para que tocara los senos" de una artista en un club nocturno en Ámsterdam y que ella, tras negarse, accedió "por temor a que pudiera afectar su futuro en el equipo".

Asimismo, la intérprete -conocida por celebrar la diversidad corporal y el amor propio- es apuntada de traicionar los valores que ella misma profesa, ya que la acusan de avergonzar a una de las bailarinas en medio de una gira.

"En la danza profesional, el aumento de peso de una bailarina a menudo se ve como que se vuelve perezosa o empeora como intérprete. Las preguntas de Lizzo y de Scott sobre el compromiso de Davis con la gira fueron preocupaciones apenas veladas sobre su aumento de peso", señalan los documentos legales.

Además, advierten que personal de la productora de Lizzo, regañó a las bailarinas por un supuesto comportamiento "inaceptable e irrespetuoso" mientras trabajaban en la gira, el cual, nunca se especificó.

Ellas aseguran que "solo al elenco de baile, compuesto por mujeres negras de figura completa, se les habló de esta manera, dando (a las bailarinas) la impresión de que estos comentarios estaban cargados de animosidad racial y gordofobia".

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