A menudo nos reímos en los momentos más inoportunos. Y los psicólogos parecen estar descubriendo que esas risitas involuntarias podrían ser uno de nuestros comportamientos más importantes.

La neurocientífica Sophie Scott, del University College de Londres, ha pasado los últimos años investigando por qué la risa es tan importante y, a la vez, un comportamiento muchas veces mal interpretado.

Un estudio realizado por Scott en Namibia le hizo darse cuenta de que la risa es uno de los "tics" vocales más valiosos.

La gente piensa que se está riendo de las bromas de los demás, pero en una conversación la persona que se ríe más es la que está hablando.
Sophie Scott, del University College de Londres

Investigaciones previas mostraron que todos podemos reconocer seis emociones universales, sin importar la cultura -miedo, ira, sorpresa, disgusto, pena y felicidad- basándonos en las expresiones faciales.

Scott se propuso averiguar si codificamos más información en nuestra voz que en nuestras expresiones.

Así que le pidió a indígenas de Namibia y a ingleses que escuchasen grabaciones de distintas voces y que describiesen las emociones que reconocían, incluyendo las seis universales más alivio, triunfo y alegría.

La risa era la emoción más fácilmente reconocida en ambos grupos. "Inmediatamente se diferenciaba de las otras emociones", aseguró a BBC Scott.

Y cuanto más investigaba, más se fascinaba por las complejidades de este comportamiento.

Por ejemplo, se dio cuenta de que la mayoría de las risas no tenían nada que ver con el humor.

"La gente piensa que se está riendo de las bromas de los demás, pero en una conversación la persona que se ríe más es la que está hablando", dice Scott.

La investigadora ve la risa como una "emoción social", algo que nos une y ayuda a que formemos lazos, independientemente de si algo es gracioso o no.

Risa contagiosa

Esto explicaría por qué las parejas se ríen continuamente de las gracias del otro, mientras los observadores exteriores permanecen indiferentes.

"Alguien dirá: ’Tiene un gran sentido del humor, por eso me gusta’. Pero lo que quiere decir realmente es: 'Me gusta y se lo demuestro riéndome cuando estoy a su lado'".

De hecho la risa parece ser la principal forma de mantener relaciones.

Scott se basa en investigaciones que muestran cómo las parejas que se ríen juntas se liberan del estrés de una situación complicada más fácilmente y, en general, suelen estar juntos más tiempo.

Otros estudios recientes reflejan que la gente que se ríe de los mismos videos graciosos en internet es más propensa a compartir información personal entre ellos.

El investigador de la Universidad de Oxford Robin Dunbar descubrió también que la risa contribuye a aliviar el dolor, posiblemente porque activa la liberación de endorfinas, los neurotransmisores que están asociados con la existencia de una sensación de bienestar.

Científica y comediante

Además de investigar sobre cómo reírse facilita el contacto con otros, las posibilidades sociales de la risa llevaron a Scott a aventurarse en clubs de comedia.

"Lo interesante de la risa en este tipo de situaciones es que sigue tratándose de una interacción directo", afirma. De alguna manera la audiencia tiene una conversación con el cómico.

"Me interesa lo que pasa cuando la audiencia empieza a reírse y en cómo eso desaparece -independientemente de si los demás se ríen- porque la experiencia al fin y al cabo es entre la persona y el cómico".

Paradójicamente, a los cómicos les suele resultar más fácil trabajar en lugares grandes, probablemente porque la naturaleza contagiosa de la risa hace que las olas de júbilo se transmitan mejor donde hay mucha gente.

La risa parece algo trivial, efímero y sin demasiado sentido, pero nunca es neutral: siempre esconde algún significado.
Sophie Scott, del University College de Londres

Scott recuerda un video del comediante Sean Lock en el que la audiencia se reía de forma incontrolada con solo oírle decir la palabra "faja", debido a lo contagioso de las carcajadas.

La investigadora ha tratado de estudiar el fenómeno poniendo sensores a la audiencia para medir los límites de la risa… pero sin mucho éxito por el momento.

Scott incluso sube al escenario alguna que otra noche, aunque niega que la ciencia haya hecho más fácil su capacidad para hace reír a la gente.

Pero todo esto ha hecho que Scott entienda mejor lo poderosa que es la risa como arma para expresarnos y hacer que la gente nos escuche.

"La risa parece algo trivial, efímero y sin demasiado sentido", afirma, "pero nunca es neutral: siempre esconde algún significado".

LEE TAMBIÉN: ¿Es la risa la mejor medicina?

Publicidad