En 2008, la noticia acaparó los titulares de las publicaciones científicas: "una dieta especial rica en grasas ayuda a controlar los ataques de epilepsia en niños", se informaba en mayo de ese año.

Así lo sostenía un estudio británico.

La intensidad de los ataques se redujo considerablemente en menores que los sufrían a diario, tras haber iniciado la llamada dieta cetogénica, que es alta en grasas y proteínas y baja en carbohidratos.

Los resultados del estudio, publicados en la revista The Lancet Neurology, indicaron que la crisis convulsivas en niños bajo la dieta se redujeron en dos terceras partes.

Sin embargo, en aquellos menores que no habían iniciado la dieta, las convulsiones continuaron ocurriendo con la misma frecuencia.

En el estudio tomaron parte 145 niños de entre 2 y 16 años de edad a quienes al menos dos de los fármacos contra la epilepsia no surtían el efecto deseado.

Cinco de esos menores incluso vieron cómo los ataques se redujeron el 90% tras iniciar el régimen alimenticio.

¿Para perder peso?

Por años, la dieta cetogénica ha estado vinculada al tratamiento de la epilepsia que es resistente a los fármacos.

Sin embargo, recientemente se ha vinculado con una forma eficaz de bajar de peso.

El doctor Marcelo Campos, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, escribió el artículo: Dieta cetogénica: ¿Es la última dieta baja en carbohidratos buena para usted? ("Ketogenic diet: Is the ultimate low-carb diet good for you?")

El artículo salió publicado en Harvard Health Publications, revista de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, el 27 de julio.

"Recientemente, muchos de mis pacientes me han estado preguntando sobre la dieta cetogénica. ¿Es segura? ¿Lo recomendarías?", inicia el escrito.

La explicación bioquímica

De acuerdo con el médico, la dieta cetogénica "hace que el cuerpo libere cetonas en el torrente sanguíneo".

"La mayoría de las células prefieren usar el azúcar en la sangre, que proviene de los carbohidratos, como la principal fuente de energía del cuerpo. En ausencia de la circulación de azúcar, proveniente de los alimentos, en la sangre comenzamos a descomponer la grasa almacenada en moléculas llamadas cuerpos cetónicos (el proceso se llama cetosis)".

"Una vez se alcanza la cetosis, la mayoría de las células utilizarán cuerpos cetónicos para generar energía hasta que comencemos a comer carbohidratos nuevamente. El cambio, de usar la glucosa circulante a pasar a la descomposición de la grasa almacenada como fuente de energía, generalmente ocurre durante dos o cuatro días de comer menos de 20 a 50 gramos de carbohidratos por día", señala el experto.

Campos explica que ese proceso es muy particular y depende de cada persona. Algunos individuos necesitan dietas más restringidas para comenzar a producir suficientes cetonas.

"Demasiada proteína"

El experto señala que la dieta cetogénica incluye muchas carnes (entre ellas procesadas), huevos, salchichas, quesos, pescado, nueces, mantequilla, aceites, semillas y verduras fibrosas.

Dado que es muy restrictiva, explica el experto, es muy difícil de seguir a largo plazo.

"Una de las principales críticas de esta dieta es que muchas personas tienden a comer demasiada proteína y grasas de mala calidad de los alimentos procesados, con muy pocas frutas y verduras", explica el médico.

Según Campos, los pacientes con enfermedades renales deben ser muy cuidados porque esta dieta podría empeorar su condición.

"Al principio algunos pacientes pueden sentirse un poco cansados, mientras que otros pueden tener mal aliento, náuseas, vómitos, estreñimiento y problemas de sueño.

Los beneficios

"La pérdida de peso es la principal razón por la que mis pacientes usan la dieta cetogénica", indica el experto.

Investigaciones anteriores muestran que "hay una pérdida de peso más rápida cuando los pacientes siguen una dieta cetogénica o muy baja en carbohidratos en comparación con los participantes que siguieron una dieta más baja en grasa tradicional, o incluso una dieta mediterránea. Sin embargo, la diferencia en la pérdida de peso parece desaparecer con el tiempo".

Uno de los aspectos que causa controversia es el efecto de la dieta sobre los niveles de colesterol.

"Algunos estudios muestran que al principio algunos pacientes experimentan un aumento en los niveles de colesterol y ven una caída unos meses más tarde", señala el médico.

Sin embargo, no hay una investigación que analice los efectos de esta dieta en los niveles de colesterol a largo plazo.

Consideraciones importantes

El doctor hace unas consideraciones sobre la dieta si lo que se busca es acelerar la pérdida de peso:

  • Es difícil de seguir y puede ser muy dependiente de las carnes rojas y otros alimentos grasos, procesados y salados, los cuales pueden llegar a ser muy poco saludables.
  • Tampoco se sabe mucho acerca de sus efectos a largo plazo probablemente porque es muy difícil de seguir.
  • "Es importante recordar que las dietas "yo-yo", que conducen a una rápida fluctuación de de peso, se asocian con un aumento de la mortalidad.

Y hace una sugerencia clave:

"En lugar de seguir la próxima dieta que se vuelva popular y que dure sólo unas pocas semanas a meses (para la mayoría de la gente y eso incluye una dieta cetogénica), trate de involucrarse en un cambio que sea sostenible a largo plazo. Una dieta equilibrada, sin alimentos procesados, rica en frutas y verduras muy coloridas, carnes magras, pescado, granos enteros, nueces, semillas, aceite de oliva y mucha agua parece tener la mejor evidencia para una vida larga, más saludable y vibrante".

La recomendación clave es siempre consultar con su médico o un especialista antes de embarcarse en una dieta o un plan de pérdida de peso porque hay muchos factores importantes que deben considerarse para su salud y bienestar.

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