Mucho antes del auge de TikTok o los reels de Instagram, los virales nacían en televisión y YouTube, marcando a toda una generación con frases, personajes y momentos que hoy siguen vivos en la memoria colectiva de Chile.

Uno de esos registros imborrables es el de la mujer que, en medio de un operativo por aviso de bomba, lanzó la recordada frase: “No soy na’ material de los hueones”, pese a encontrarse en pleno tratamiento de diálisis. A este tipo de episodios se suman otros íconos como “El Zafrada”, el niño que tras el terremoto de 2010 confundió “frazadas” con “zafradas”, o el inolvidable caso de “Las Calilas y las Mojo Jojo”, protagonizado por María Elena Garay.

Aunque durante años el video de Garay fue consumido como una pieza humorística, la historia detrás de María Elena tiene un trasfondo mucho más dramático. La mujer, que se hizo conocida tras una entrevista en un canal local de San Felipe en 2014, recientemente reveló detalles desconocidos del contexto en que ocurrió el registro.

El origen del viral “Las Calilas y las Mojo Jojo”

Según consignó Biobio, María Elena detalló que "El video lo hicieron afuera de la comisaría de San Felipe. Y esto se trataba porque mataron a mi marido. De ahí salió el video. Eso nadie lo sabe”.

Su relato da cuenta de un episodio marcado por la violencia: “Yo estaba con él cuando lo mataron… nosotros habíamos tenido un problema con unas tipejas… después ellas llegaron a pelear para acá… nosotros igual salimos a echarles la aniñá…”.

Según su testimonio, el momento más crítico ocurrió dentro de su hogar: “En eso yo entro a la cocina y siento los balazos. Ahí mi marido cayó, al entrar al comedor, herido de bala…”.

Tras el ataque, fue trasladada a declarar: “Después me llevaron a la comisaría para declarar… y cuando salí, estaban los periodistas. Eran personas del diario y de la televisión”.

Ese instante, justo al salir de la comisaría, es el que quedó registrado y posteriormente se viralizó, descontextualizado de la tragedia que lo originó.

Con el paso del tiempo, el video comenzó a circular masivamente en redes sociales. “Al principio me molestó. Pero después ya me dio la misma hueá… la gente me empezó a apoyar, me empezaron a querer” (sic), relató.

La pareja de María Elena, Cristian Vásquez Espinoza, conocido como “Dedos Cortos”, fue la víctima fatal del conflicto. Ambos vivían en el mismo sector donde ocurrió la riña en San Felipe.

De acuerdo con su versión, el hecho no estuvo vinculado a crimen organizado ni narcotráfico, sino a disputas vecinales que escalaron en violencia. “Esas hue… fueron las que pagaron a un menor para que le dispararan a mi marido. La Maiga, las Mojo, el Care’ Puta, todas esas le armaron la trifulca. Esa gente le pagó a un hue… para que mataran a mi esposo” (sic).

La mujer insiste en que se trató de un conflicto puntual: “No tiene nada que ver con el tráfico. Fue una riña callejera… y de ahí se encendió la llama”.

Luego del asesinato, asegura que enfrentó intimidaciones constantes: “Cuando pasó todo lo que pasó, los cabros pasaban en moto por aquí y me gritaban cosas. Me decían ‘vieja sapa cu…’… Querían que yo callara todo lo de la muerte de mi marido”.

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