Con el inicio de internet, las contraseñas se volvieron rápidamente parte de la vida de todos los usuarios y usuarias de la red que fue avanzando en el desarrollo de aplicaciones y nuevos servicios.

Estos avances, además de ayudar a la comunicación entre usuarios y a facilitar la vida a todas las personas con la democratización del acceso a internet, trajo consigo lo que es un problema para muchos y muchas: las contraseñas.

Las claves, o contraseñas, se volvieron un proceso fundamental de todo usuario y para otorgar mayor seguridad, cada vez las compañías fueron exigiendo más requisitos en su elaboración. Por ejemplo, actualmente la mayoría de los servicios pide que la clave tenga al menos una letra y un dígito, aunque en muchos pasos también se solicita un signo.

A raíz de la complejización de este proceso, y que también los ciberataques no se han detenido pese a las mayores dificultades que hoy ofrecen las compañías, es que las principales empresas de software han aceptado avanzar hacia un sistema sin contraseñas, como propone el consorcio FIDO.

Google, Apple y Microsoft están dispuestos a implementar en sus servicios la biometría. Esto significa dejar atrás las claves y centrarse en lectores de huellas digitales, de rostros o sistemas similares.

“Los estándares de identificación sin contraseña de FIDO se están empleando ya en miles de millones de navegadores en todo el mundo”, contó Andrew Shikiar, director ejecutivo de la alianza al diario El País de España.

“La experiencia de usuario accediendo a páginas web y aplicaciones será similar a la que se disfruta al desbloquear el móvil”, añadió, es decir, mediante huella digital o identificación corporal.

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