Si la NASA tiene una nave espacial favorita, esa debe ser la Voyager 1: es la sonda que más tiempo lleva en el espacio, la que más lejos llegó y la primera en salir al espacio interestelar.

Además, junto a su hermana, la Voyager 2, la misión ha reportado numerosos descubrimientos sobre nuestra galaxia como la existencia de los planetas gigantes gaseosos del Sistema Solar exterior: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

También descubrieron 24 lunas, los anillos de Saturno y los campos magnéticos que rodean a estos planetas.

Las imágenes de astros y sus satélites forman hoy parte de los libros de texto y han sido un aporte fundamental para la investigación de nuestro Sistema Solar, según apuntan desde la NASA en un comunicado.

Además, a día de hoy, tanto la Voyager 1 como la Voyager 2 siguen mandando imágenes del espacio a la NASA diariamente.

Y todo esto, sin esperarlo, pues el tiempo estimado para la misión era de apenas un par de décadas y ya se ha convertido en la más longeva jamás realizada.

"Ninguno de nosotros, cuando las lanzamos hace 40 años, pensamos que seguirían funcionando y continuarían en su viaje pionero", dijo Ed Stone, el científico jefe del proyecto.

Y parece que lo mejor todavía está por venir: "Es posible que en los próximos 5 años descubran algo que ni tan siquiera nos imaginamos", asegura Stone en la web de la NASA.

Se estima que la Voyager 1 se apagará entre 2025 y 2030, cuando se calcule que se acabe la energía eléctrica que generan unos radiosótopos, cerca de medio siglo después de su despegue.

La misión

La Voyager 2 comenzó su camino hacia el espacio también hace 40 años, un 20 de agosto de 1977 en Cabo Cañaveral, Florida.

Pero fue la Vogayer 1, lanzada desde el mismo punto un 5 de septiembre de ese mismo año, la que se convirtió en el primer objeto hecho por el hombre que llegaba más lejos en el espacio. Fue el 17 de febrero de 1998.

Antes, el recorrido más largo lo habían hecho las naves Pioner 10 y 11, que también consiguieron algunas imágenes de Saturno y de Júpiter pero sin mucha información sobre sus lunas y ni rastro de Neptuno y de Urano.

La misión de ambas naves era explorar los secretos de nuestro Sistema Solar pero en su camino descubrieron mucho más de lo esperado.

Los descubrimientos

"Pocas misiones pueden equipararse a los logros que las innovadoras Voyager 1 y 2 consiguieron durante sus 40 años de exploración", dice la NASA en un especial que conmemora el aniversario de estas naves.

El balance no es para menos.

Además de proporcionar más y mejores imágenes de Saturno y Júpiter estas naves fueron las primeras en descubrir los volcanes activos fuera de la Tierra, la luna de Júpiter, hallaron indicios de un océano bajo una superficie helada y esto hizo pensar si podría haber vida más allá.

También nos dieron a conocer que el satélite Titán de Saturno tiene sus propios océanos y atmósfera y las conocidas como "lunas pastoras", pequeños satélites en el interior de los anillos de Saturno.

Récords

Las Voyager 1 y 2, pero sobre todo la primera, fueron también pioneras en algunas hazañas.

El 25 de agosto del 2012, la Voyager 1 la dejó atrás la heliosfera, la enorme burbuja magnética que engloba al Sol, y los planetas dentro del Sistema Solar y la primera en alcanzar el espacio interestelar.

Lo hizo el 25 de agosto de 2012 y hasta la fecha, es la única nave que lo ha conseguido.

Un viaje eterno

Según los últimos datos aportados por la NASA con fecha de agosto de 2017, la Voyager 1 se encuentra ahora a 21.000 millones de kilómetros de distancia del planeta Tierra y la Voyager 2 a casi 18.000 millones de km.

Ambas naves han superado su tiempo de vida calculado en un principio, cuando se creyó que no superarían las radiaciones del espacio y que su pérdida de energía anual sería mayor.

Cada una de las sondas obtiene su energía eléctrica gracias a tres generadores termoeléctricos de radiosótopos que van perdiendo cerca de 4 vatios al año.

Por eso se calcula que entre 2025 y 2030 se reciban las últimas señales de estas dos naves que tanto han contribuido a conocer nuestro Sistema Solar.

A partir de entonces, las naves no regresarán a la Tierra sino que se quedarán vagando por siempre en el Universo.

Con una velocidad de casi 50.000 km/h, completarán una vuelta en una de las órbitas de la Vía Láctea cada 225 millones de años, pero para entonces, faltas de energía, ya no emitirán señales de vida.

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