El gigante de la telefonía móvil, Samsung, ya estaba al borde del precipicio con las explosiones de sus Galaxy Note 7 cuando se confirmó que los celulares de reemplazo también explotaban.

Así se vio obligado a frenar las ventas de uno de sus productos estrella, su teléfono inteligente bandera, el supuesto gran rival del iPhone 7 de Apple.

Y ha urgido a quienes tienen un Galaxy Note 7 a que apaguen sus aparatos.

La medida surge tras los continuos informes de problemas de la batería que provocan que los teléfonos estallen, incluidos los teléfonos de reemplazo que se ofrecieron a los usuarios.

Incluso hay rumores de que la empresa surcoreana podría dejar de producir el teléfono de forma permanente.

Las autoridades de seguridad surcoreana afirman que están investigando una posible nueva falla.

Mientras tanto, las acciones de la compañía cayeron un 8% este martes y algunos analistas creen que la crisis de Samsung podría impulsar las ventas de su principal rival Apple.

"Como la seguridad de nuestros consumidores es nuestra prioridad, Samsung le pedirá a todas las telefónicas y socios del mundo que paren las ventas y cambios del Galaxy Note 7 mientras tiene lugar una investigación", dijo Samsung en un comunicado.

"Tal vez en Samsung no se pueden creer que uno de los líderes en el mundo de la electrónica puede haber cometido un error tan catastrófico, dos veces", señala Dave Lee, reportero de Tecnología de la BBC.

Por seguridad

Los Note 7 habían sido llamados a revisión en septiembre después de las quejas de que las baterías explotaban.

La empresa les mandó a los usuarios unos aparatos supuestamente arreglados.

Pero pronto comenzaron a llegar los reportes de que incluso la segunda versión acababan quemados.

Un hombre de Kentucky aseguró que se levantó con la habitación llena de humo por un Note 7 que había sido cambiado.

Eso, días después de que un vuelo en Estados Unidos fuera evacuado cuando uno de los dispositivos empezó a echar humo.

"Seguimos comprometidos a trabajar diligentemente con las autoridades regulatorias para adoptar los pasos necesarios para resolver la situación", agrega.

Pero como apunta Lee, "este asunto ya no es sobre el Note 7, es sobre la confianza que los consumidores pueden depositar en Samsung".

"Y esa confianza, con perdón, parece que se está esfumándose".

Publicidad