Hoy existen opciones más allá del Test de Elisa para detectar el VIH, considerada la principal enfermedad crónica a nivel mundial, de acuerdo a datos de ONUSIDA. Una alternativa poco difundida es la del test rápido.

Se estima que en Chile entre un 40% a un 50% de las personas que viven con VIH no lo saben. Sin embargo, sigue existiendo un estigma asociado a tomarse el examen para detectar el virus, aseguran en la Fundación Asociación Chilena de Protección de la Familia (APROFA) .

“En Chile continúa la idea de que tomarse el examen indica que estás haciendo algo malo, siendo que debería ser todo al revés, te hace un ser responsable. Tomarse un examen de detección de VIH no pone en riesgo a la persona ni la hace más promiscua”, enfatiza el médico David Palma, consultor del Área de VIH de APROFA.

“Se trata de una alternativa económica, eficiente especialmente para detectar a personas negativas, e ir limpiando esa nebulosa de personas cuyo estado desconocemos”, explica David Palma. El procedimiento consiste en un pinchazo en el dedo y en 15 minutos están los resultados.

El principal potencial del test rápido es que las personas no tienen que ir directamente a hospitales y consultorios a tomárselo, por lo que es factible implementar una estrategia comunitaria para aplicarlo donde está la gente, bajo la acción de profesionales capacitados, incorporando la consejería pre y post test, todo en el marco de una estrategia de prevención integral.

Palma señala que “en materia de VIH en el país se han logrado muchas cosas, pero falta mucho más. Chile no se ha planteado una estrategia completa de erradicación en relación a las metas latinoamericanas o mundiales, como sí lo han hecho otros países”. A su juicio, falta avanzar desde la visión actual del VIH como enfermedad hacia una mirada del VIH como un problema social, con un enfoque de derechos humanos, y derribar así las barreras sociales y laborales. 

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