Nunca fueron tan oscuros como se les apuntó, según han dicho ellos mismos en sus entrevistas, pero a The xx la noche les sienta bien.

Es el momento más adecuado para liberar ese aroma sombrío y romántico que guardan sus composiciones, uno que al comienzo sirvió para bailar con la cabeza gacha y los ojos cerrados, pero que tras su último álbum "I see you" (2017) cambió los subterráneos por las primeras planas. Y quedó demostrado en su presentación en Lollapalooza Chile 2017.

El trío subió al Itaú Stage a las 20:20 horas, precedido del sample de la canción "Do you feel it?" —lanzada por Alessi Brothers  en 1976— de la que tomaron su introducción para sazonar de melodrama su último single "Say something loving".

Oliver Sim se mueve al ritmo de su bajo como si pintara el infinito y Romy Madley Croft se pasea por todo el frente del escenario haciendo pausas en sus esquinas.

La pareja coordina sus movimientos coreográficamente, en un protagonismo compartido -como el coro a dos voces de "Crystalised"- que solo se interrumpe con la frontwoman haciendo una sentida versión de "Performance" solo acompañada de su guitarra y una luz cenital que cae como cascada sobre sus hombros.

Jamie Smith (o Jamie xx) es el único que parece vivir un mundo paralelo.

El arquitecto del nuevo sonido de The xx monta un laboratorio de percusiones, teclados y sintetizadores sobre una tarima de vidrio, y desde ese lugar transforma el sonido orgánico de la guitarra y el bajo en una fiesta bailable como sacada de un club subterráneo de Londres.

El músico saca a relucir sus credenciales de productor electrónico -uno de los más importantes del indie actual- haciendo crecer ilimitadamente hits de su último trabajo como "Dangerous" y "Hold on", poniéndolos al servicio del pop de masas.

Para el cierre, eso sí, dejan "Intro" y "Angels" de sus primeros dos álbumes. Porque las sombras del underground también tienen su encanto.

 

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