El nuevo tipo de ilusión visual, que los creadores denominan "Scintillating Starburst" (explosión de estrellas brillantes), se compone de un sencillo patrón de coronas concéntricas sobre un fondo blanco liso. Las imágenes inducen a los espectadores a ver rayos ilusorios que parecen brillar o centellear como la luz del sol que atraviesa las nubes, pero que en realidad no existen.

Michael Karlovich, un artista visual con formación en neurociencia, creó la centelleante ráfaga de estrellas como logotipo de su empresa de diseño, Recursia Studios, en 2019.

"Cuando vi por primera vez la ilusión que creé, tuve al instante la corazonada de que estaba ante un efecto que nunca había visto antes", dijo Karlovich a Live Science. "Me sorprendió gratamente, pero en última instancia me confundió cuál podía ser el mecanismo subyacente al efecto".

Para averiguar más, Karlovich se asoció con Pascal Wallisch, psicólogo y científico de datos de la Universidad de Nueva York, para realizar un estudio científico sobre el diseño, según el medio científico.

"Naturaleza constructiva de la percepción"

"La investigación ilustra cómo el cerebro 'conecta los puntos' para crear una realidad subjetiva en lo que vemos, destacando la naturaleza constructiva de la percepción", explica Wallisch, autor principal del trabajo, que aparece en la revista i-Perception.

"Estudiar las ilusiones puede ser útil para entender el procesamiento visual porque nos permite distinguir la mera sensación de las propiedades físicas del objeto de la experiencia perceptiva", añade el primer autor, Michael Karlovich, fundador y director general de Recursia Studios, una empresa multidisciplinar de producción de arte y moda.

Según se lee en el comunicado de prensa de la Universidad de Nueva York, los autores reconocen que los efectos visuales de esta ilusión son superficialmente similares a una serie de efectos previamente descritos de otras ilusiones basadas en cuadrículas.

Conexión diagonal de los puntos de intersección

Sin embargo, su Scintillating Starburst, a diferencia de las ilusiones visuales conocidas, evoca una serie de efectos recién descubiertos, entre ellos que unas fugaces líneas ilusorias conectan en diagonal los puntos de intersección de los polígonos de las estrellas.

"Nunca se ha demostrado que los rayos ilusorios atraviesen el fondo de un diseño", dijo Karlovich a Live Science. "Todas las demás ilusiones que implican líneas ilusorias se limitan a los diseños de cuadrícula".

Los diseños de cuadrícula, como la ilusión de cuadrícula de Hermann, se prestan a crear este tipo de efecto porque es mucho más fácil crear puntos brillantes llamativos en las intersecciones de la cuadrícula.

162 versiones diferentes del Scintillating Starburst

Para entender mejor cómo procesamos esta clase de ilusión, los investigadores realizaron una serie de experimentos con más de 100 participantes, que vieron 162 versiones diferentes del Scintillating Starburst, que variaban en forma, complejidad y brillo, según el comunicado.

Karlovich y Wallisch experimentaron con muchas configuraciones diferentes de la explosión de estrellas centelleantes para determinar qué aspectos influyen más en el efecto. Los autores descubrieron que la confluencia de varios factores, como el contraste, la anchura de las líneas y el número de vértices, es importante.

Según Live Science, los experimentos también revelaron que al girar el diseño el efecto del rayo era más fuerte, dijo Karlovich. La fuerza del efecto también aumentaba con más coronas en el diseño, añadió.

"En particular, un gran número de puntos de intersección prominentes da lugar a rayos más fuertes y vívidos, ya que hay más pistas para indicar las líneas implícitas", observa Wallisch.

Ilusiones como ésta nos ayudan a saber más sobre cómo evolucionó nuestro propio cerebro, dijo Karlovich a Live Science. "Las ilusiones visuales nos proporcionan una visión de cómo el cerebro reconstruye el mundo", añadió. "Nos enseñan las suposiciones y predicciones que hace el cerebro para construir nuestras percepciones".

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