AFP

"Allah akbar" (Dios es grande) resuena en la pequeña mezquita Ibn Rushd-Goethe, inaugurada el viernes. Ani Zonneveld, de origen estadounidense y malasio, una de las pocas mujeres imán en el mundo, acaba de hacer el llamado a la oración. 

Y una de las fundadores de este nuevo lugar de culto musulmán, Seyran Ates, vestida con un vestido largo blanco, inicia la oración del viernes. 

"Queremos lanzar una señal contra el terror islamista y el desvío de nuestra religión", explica esta abogada y activista de los derechos de las mujeres, muy conocida en Alemania.

Arrodillados sobre las alfombras verdes que cubren el suelo enmoquetado en blanco del centro, los fieles se inclinan en dirección de La Meca para la tradicional plegaria.

Aquí, hombres y mujeres rezan unos al lado de otros, bajo la mirada de personas cristianas y judías invitadas. 

Algunas fieles llevan velo, otras no. El sermón se hace en alemán.

- Crítica a los fundamentalistas -

La pequeña comunidad, que cuenta con siete miembros fundadores, no encontraba su lugar en las mezquitas conservadores de Alemania. 

"Estos señores y estas señoras (fundamentalistas) tienen que cesar de querer robarme mi derecho a ser musulmana", cuenta Seyran Ates que defiende una revolución sexual dentro del islam, lo que la ha convertido en blanco de críticas de los conservadores. 

Como símbolo de su apertura, la nueva mezquita, una de las cerca de 80 que hay en Berlín, está situada en el tercer piso de un edificio... de la comunidad protestante, que tiene también una iglesia y una guardería.

Todas las corrientes del islam son bienvenidos en esta mezquita progresista que lleva expresamente el nombre de Goethe y del médico y filósofo árabe andaluz del siglo XII, Ibn Rushd. 

Los siete fundadores de la comunidad quiere abrir las puertas de su sala de oraciones a sunitas, chiitas, alevís, pero también a los homosexuales.

"Esta mezquita es una oportunidad para los musulmanes para definirse de una nueva forma", resume el islamólogo alemán Abdel-Hakim Ourghi. 

Delante del edificio, la presencia policial es notable. Los fundadores aseguran sin embargo que no han recibido ninguna amenaza.

Alemania, que cuenta con más de cuatro millones de musulmanes, ha sido golpeada por varios ataques yihadistas, entre los cuales el atentado con camión que dejó 12 muertos en un mercado de Navidad en Berlín el 19 de diciembre.

La llegada de más de un millón de refugiados, muchos de ellos musulmanes, desde 2015 también ha suscitado temores entre algunos alemanes, sobre todo cuando al parecer varios yihadistas llegaron a Europa a través de estos flujos migratorios.

El cambio es difícil

Abogada berlinesa de origen turco, Seyran Ates, de 54 años, ha recibido numerosas amenazas, especialmente después de defender a víctimas de los llamados crímenes de "honor" en Alemania, y que la han obligado a vivir bajo protección policial.

Pero ha superado todos los miedos para fundar este lugar. "Muchos se fueron en el camino", reconoce Seyran Ates. "Nos dijeron que era peligroso, que tenían miedo". 

"Soy consciente que el cambio es difícil", admite otra fundadora, la politóloga suiza y yemení Elham Manea. "Pero llegó el momento de cambiar, no es mañana, es ahora", prosigue, recordando que se han creado otras mezquitas liberales en Estados Unidos, Londres o Suiza.

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