Emma y Stuart LaBuschagne vivieron un emocionante momento al que catalogan como "milagro viviente".

Y es que su hijo, Michael, de 14 semanas de edad había entrado en coma producto de un tumor que había generado, en marzo, un cese en su respiración, situación por la que fue movilizado a un hospital.

Desde entonces el personal médico decidió inducirlo al coma y realizar diversos tratamientos para poder evitar mayores complicaciones con el tumor.

Sin embargo, el pequeño despertó del coma, vio a su padre, lo reconoció y le sonrió.

Por lo pronto, la familia espera poder someterlo a una cirugía en abril; pero la complicación mayor es que ningún médico británico ha podido definir cómo extirparlo producto de su rareza.

Hasta ahora, la familia acompaña a su bebé que, de momento, tiene un desfibrilador interno y un marcapasos.

 

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