Un oso pardo de 115 kilos ingresó a una casa de veraneo en California y sacó comida del refrigerador de la vivienda en la que se encontraba una madre y dos adolescentes. El animal estuvo 13 minutos dentro de la vivienda, en la que comió, destruyó loza y ensució con excremento.

Según consignó el medio Los Ángeles Times, los adolescentes se encontraban viendo televisión cuando sintieron un ruido en cocina de la casa en las que se estaban hospedando. Cuando vieron al animal, se escondieron detrás de la puerta y se comunicaron con su madre que estaba en el segundo piso.

Uno de los jóvenes le advirtió a la mujer que no bajara y que cerrara las puertas, por miedo de que su mascota, un perro, bajara a ver al oso. La madre de los chicos llamó al número de emergencia alertando a las autoridades de la situación, quienes llegaron algunos minutos después.

El oso continuó comiendo, principalmente helados y un taco que encontró en el refrigerador, y haciendo desastres en la cocina, mientras los jóvenes se escondían de él. "Todo fue 13 minutos, pero se sintieron como dos horas", dijo uno de los adolescentes al medio estadounidense. "Da más miedo cuando estás esperando que llegue ayuda. Sientes que es para siempre ", agregó.

Antes que llegaran las unidades de emergencia, los jóvenes contaron que hicieron contacto visual con el animal, lo que calificaron como “el momento más aterrador” de su vida.

Cuando llegó la ayuda, la policía de Placer Country abrió la puerta para que el oso saliera y dispararon para ahuyentarlo.

Según consigna el medio estadounidense, el animal dejó un desastre en la cocina, con recipientes triturados, comida por todos lados y excremento en el piso.

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