El telescopio Atacama Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) , ubicado en el desierto de Atacama, en el norte de nuestro país, observó la danza de dos estrellas “recién nacidas" orbitándose mutuamente y alimentándose de unos gigantescos anillos de gas y polvo. 

ALMA observó el baile retorcido en la Nebulosa de la Pipa, también conocida como Barnard 59, esta inmensa nube oscura de polvo interestelar se encuentra cerca del centro de la Vía Láctea en la constelación de Ofiuco (el Portador de la Serpiente) a unos 600 a 700 años luz de la Tierra.

El telescopio detectó dos objetos brillantes identificados como discos circunestelares, que son anillos de polvo, gas y otros remanentes sólidos (que luego se pueden convertir en planetas) con forma de pretzel. Dentro de los discos encontraron dos estrellas bebés, las que se alimentan del disco. 

"Vemos dos fuentes compactas que interpretamos como discos circunestelares alrededor de las dos estrellas jóvenes", explica Felipe Alves (MPE), quien dirigió el estudio.

El “pretzel” tiene una dimensión de  unos 250 millones de kilómetros, una distancia parecida a la que el sol tiene con el cinturón de asteroides, una región entre Marte y júpiter donde  se encuentran millones de pequeños objetos irregulares, como asteroides y el planeta enano Ceres. 

"Finalmente hemos imaginado la compleja estructura de estrellas binarias jóvenes con sus filamentos de alimentación conectándolos al disco en el que nacieron. Esto proporciona restricciones importantes para los modelos actuales de formación de estrellas", dijo la coautora del estudio, Paola Caselli, directora del Centro de Estudios Astroquímicos del MPE. 

 

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