La pandemia del COVID-19 ha generado un gran aumento en el uso de mascarillas desechables en todo el mundo, contribuyendo directamente a la contaminación del medio ambiente y por consecuencia al cambio climático.  

"Si cada chileno utilizara dos mascarillas diarias, en el país se desecharían 34 millones de ellas, aproximadamente, cada 24 horas", aseguraron desde el Ministerio del Medio Ambiente.

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Debido a que están hechas de elementos plásticos, estas mascarillas tardan alrededor de 450 años en degradarse. Además, como pesan aproximadamente 4 gramos, si son desechadas de forma irresponsable, pueden ser facilmente trasladadas por el viento hacia entornos naturales como ríos, lagos o el mar, afectando también a los animales que habitan estas zonas. 

El problema de las máscaras desechables está en una escala similar a las botellas de plástico 

Los residuos plásticos son uno de los contaminantes ambientales más frecuentes en la actualidad. Incluso antes del COVID-19, el informe del Estado del Plástico de la ONU Ambiente 2018 dejaba ver que, de forma anual, más de 300 millones de toneladas de plásticos se producían en todo el mundo, y la mayoría terminaban en la naturaleza como desechos. 

"La contaminación producida por los plásticos ya era una de las mayores amenazas para nuestro planeta antes del brote de coronavirus. El repentino auge del uso cotidiano de ciertos productos que sirven para mantener a salvo a las personas y detienen la enfermedad está empeorando mucho las cosas" advirtió Pamela Coke-Hamilton, directora de comercio internacional de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. 

¿Cómo aumenta esta cifra la llegada de las mascarillas desechables? Estudios recientes de la revista Environmental Science & Technology estimaron la asombrosa cantidad de 129 mil millones de mascarillas faciales que se utilizan en todo el mundo cada mes, siendo la mayoría desechables, fabricadas con microfibras de plástico. 

Esto, según el estudio "Preventing masks from becoming the next plastic problem" de la Universidad de Princeton y la Universidad del Sur de Dinamarca, coloca al problema de las mascarillas desechables en una escala similar al de las botellas de plástico, que significan una cantidad de 43 mil millones de desechos al mes.

Sin embargo, a diferencia de las botellas plásticas, que se reciclan en un 25%, no existe una guía oficial sobre el reciclaje de mascarillas, por lo que lo más probable es que casi en su totalidad sean eliminadas como desechos sólidos. 

"Es imperativo lanzar esfuerzos coordinados de científicos ambientales, agencias médicas, organizaciones de manejo de desechos sólidos, y el público en general, para minimizar los impactos negativos de las mascarillas desechables y eventualmente evitar que se convierta en otro problema demasiado grande para manejar", se aseguró en el último estudio citado. 

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