Este domingo, el ministro de Energía, Máximo Pacheco, informó que durante mayo, junio y julio se volverá al horario de invierno

La decisión se tomó después de que un comité ministerial y junto con el Programa De Las Naciones Unidas Para El Desarrollo (PNUD) estudiara los efectos de mantener un horario fijo todo el año.

El rol del PNUD era escuchar y levantar las opiniones de las personas, para luego mapearlas y mostrarlas para que el ministro pudiera tomar una decisión fundada.  

"Las opiniones que nosotros recogimos tienen una diversidad de posiciones. No hay posición única, ni a favor ni en contra", dijo Rodrigo Márquez, miembro del comité de monitoreo del cambio de horario. Porque mientras "algunos sentían que les mejoraba, otros (sentían) que les empeoraba su calidad de vida", agregó.

Un hallazgo del monitoreo, en palabras de Márquez, fue que "cuando escuchábamos a expertos en áreas semejantes, en muchos casos el comité llegó a la conclusión de que no había evidencia concluyente (...) Se nos fue configurando un escenario de complejidad producto de la diversidad de opinión y de la ausencia de evidencia objetiva extrictamente concluyente".

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