Brasil atraviesa una nueva crisis política. O más bien, hace ya años que se encuentra sumida en ella y no ha logrado salir.

Este jueves se sospechaba que el Presidente Michel Temer renunciaría a su cargo, luego de que saliera a la luz audios donde se le vinculaba con el pago de sobornos. Sin embargo, el mandatario fue enfático y anunció que no dejará el cargo. 

"Los sectores sociales que respaldan al Partido de los Trabajadores (PT), a Dilma Rousseff, a Lula da Silva, están en las calles en este minuto protestando por la salida de Temer, de la misma forma en que la oposición hizo eso a Dilma hace un año para que ella se fuera. El país está polarizado y las protestas en las calles muestran efectivamente eso", señaló a Tele13 Radio, Joao Paulo Charleaux, editor de política y negocios de Nexo Jornal de Brasil.

"Hay convocatorias ahora para protestas el domingo, que son convocadas por la izquierda y por la derecha. Los dos grupos que durante todo este año han venido chocando, ahora probablemente salen a las calles, no sé si juntos o no, pero para protestar contra todos los políticos corruptos del país", agregó. 

Sin embargo, existe un profundo sentimiento de desesperanza dentro de la sociedad brasileña por la falta de políticos aptos para asumir los máximos cargos.

"El escenario es complejo porque no hay alternativa a la vista. Si sale Temer asume el presidente de la Cámara, que es una figura tremendamente débil, y tendría que llamar a elección indirecta, que sería elegida por políticos corruptos en el Cngreso, que es un absurdo. O elecciones directas, que es lo que la gente que está en el poder no quiere", agregó Charleaux.

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