“Manejé tuerto como tres días”: Palta Meléndez cuenta su experiencia trabajando para jeque árabe en Europa
Canal 13/ AFP (referencial) - Palta Meléndez cuenta su complicado inicio trabajando para jeque árabe en Europa
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El comediante Juan Carlos Meléndez, más conocido como Palta Meléndez, se encuentra de visita en Chile, donde aprovechará de realizar algunos shows y reencontrarse con sus seguidores.
Hace cinco años el humoristsa se trasladó a España junto a su familia en busca de nuevas oportunidades. En ese país también consolidó su vida personal: se casó con una española y tienen un hijo. En conversación con Expreso PM de Radio Bío Bío, el humorista explicó su presente en Europa:
“Me dedico a mi familia, me casé con española, tengo un hijo español y mi señora decidió volver a su tierra para estar con sus padres, que están envejeciendo, y me tuve que ir detrás nomás”.
Sobre su vida laboral, Palta Meléndez detalló un giro inesperado en su carrera: “Yo estoy allá autoexiliado por amor a mi familia y a mis hijos, trabajo de forma esporádica de chofer y conductor de un jeque árabe, de la familia real saudí”.

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Cómo Palta Meléndez llegó a trabajar para un jeque
El comediante contó que su llegada a este rol fue completamente fortuita. “Llegué por accidente ahí en Marbella, por otro chileno; justo se enferma un conductor en el momento que llegaba el jeque, había que ir a buscarlo al aeropuerto”.
Sobre ese llamado inesperado que recibió, relató: “Me llama un chileno y me dice, ‘Oye, Palta ¿tienes documentos al día?’ Sí, ‘vente, andan desesperados buscando a alguien’. Se supone que yo era un conductor experimentado, experto en seguridad”.
Palta recibió instrucciones precisas para encontrarse con una mujer saudí en la plaza de Marbella, quien le entregaría más detalles sobre la labor: “(La mujer) llegó en un Mercedes, me queda mirando así de pies a cabeza. Me observó y me dice ‘a las 3 de la mañana tienes que estar en el Marbella Club porque llega el jeque a las 6. Te van a pasar el auto’, dice. Así de rápido. Llego ahí y de repente veo un despliegue de seguridad: cinco CIA, ocho guardaespaldas entre franceses, americanos, porque ellos viven preocupados de un atentado de la Yihad Islámica. Y yo no, pajarito nuevo”.
El nerviosismo de su primer día fue tal que, según narró, sufrió un percance físico: “Se me desprendió hasta la retina de un ojo. Manejé tuerto como tres días… Suerte que no perdí la vista”.

