El modelo sueco de participación activa de FF.AA. en el combate al delito (y sus lecciones para Chile)
Foto: X de Försvarsmakten (Fuerzas Armadas de Suecia)
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El debate chileno. La agenda de seguridad del Presidente José Antonio Kast abrió la discusión sobre la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interna. El ministro de Seguridad, Martín Arrau, ha señalado que la reforma constitucional propuesta por el Ejecutivo permitiría su colaboración en “operaciones, copamientos, inteligencia” y otras capacidades específicas.
- Como informó Ex-Ante, los mandos de las FF.AA. han transmitido reparos al Ministerio de Defensa. Entre ellos están la falta de dotación, recursos, entrenamiento policial y reglas jurídicas claras, además de considerar que el Estado debe agotar primero sus capacidades policiales.
- El excomandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, dijo el martes a radio Biobío que “hay una cultura policial que es distinta a la cultura militar. La formación de un policía y la formación de un militar no se da de un día para el otro” y que los miembros del Ejército “no están preparados” para intervenir en barrios donde operan bandas de narcotráfico.
- Los ejemplos de participación militar en tareas de seguridad interna son mayoritaria negativos en países de la región como México, Brasil, Perú o Ecuador. La experiencia latinoamericana muestra que el principal riesgo no es solo que los militares puedan cometer abusos, sino que una respuesta concebida como excepcional termine volviéndose permanente, sin solucionar las debilidades de las policías que justificaron inicialmente su intervención.
- Pero en Europa, existe un caso excepcional que hasta la fecha ha mostrado resultados exitosos: Se trata de Suecia, país que desde 2023 profundizó la cooperación entre policías y militares para enfrentar la violencia de las bandas criminales.
La crisis sueca. El punto de inflexión ocurrió en septiembre de 2023. Una disputa entre organizaciones criminales provocó una sucesión de tiroteos y atentados con explosivos. Doce personas murieron ese mes, entre ellas adolescentes y personas que no tenían relación con las bandas.
- Entonces, el primer ministro conservador Ulf Kristersson convocó al jefe de la Policía y al comandante supremo de las Fuerzas Armadas y anunció en un discurso televisado que estudiaría cómo los militares podían colaborar contra las organizaciones criminales. “Suecia nunca había visto algo así”, señaló entonces.
- La violencia estaba asociada a disputas por mercados ilegales y a organizaciones que utilizaban a menores para cometer delitos.
- En octubre, el gobierno encargó formalmente a la Policía y a las Fuerzas Armadas profundizar su cooperación en aquellas áreas donde las capacidades militares pudieran contribuir al combate del crimen organizado.
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Límites militares. Pero el modelo sueco no significó desplegar soldados armados para patrullar barrios, realizar controles de identidad o detener narcotraficantes.
- La estrategia apuntó a que las Fuerzas Armadas aportaran con determinadas capacidades a la policía, entre ellas manejo de explosivos, búsqueda de personas y transporte en helicópteros. También se identificaron como áreas posibles de cooperación la logística y capacidades especializadas de análisis de inteligencia.
- El límite jurídico fue clave, ya que la normativa sueca impide utilizar personal militar cuando existe riesgo de que deban ejercer violencia o coerción contra civiles. La única excepción corresponde a determinadas operaciones contra el terrorismo, donde una legislación de 2006 permite solicitar apoyo militar, bajo conducción policial y con requisitos específicos.
- El componente militar fue solo una parte de la respuesta a la delincuencia. En febrero de 2024 el gobierno aprobó la primera estrategia nacional integral de Suecia contra el crimen organizado que buscaban impedir el reclutamiento de nuevos delincuentes, reducir el acceso a armas y explosivos, atacar la economía de las organizaciones, impedir su influencia sobre instituciones públicas y mejorar el intercambio de información.
- También se ampliaron facultades de vigilancia, se aumentaron los recursos policiales y se profundizó la cooperación internacional para detener a líderes criminales que operaban desde otros países.
La caída de los tiroteos. Tres años después del anuncio de Kristersson, las cifras muestran un descenso sostenido de la violencia con armas de fuego. Durante el primer semestre de 2023 se registraron 187 tiroteos; que bajaron a 149 en 2024, 86 en 2025 y 39 entre enero y junio de 2026. El nivel más bajo registrado por la policía.
- Esto representa una disminución de 79% respecto del mismo período de 2023.
- Las detonaciones también bajaron de 108 durante el primer semestre de 2025 a 68 este año.
- La policía no atribuye esos resultados únicamente a la participación militar. Señala que durante los últimos años modificó sus métodos de trabajo, actuando simultáneamente a nivel local, nacional, internacional y digital, y compartiendo información en tiempo real. Esa estrategia permitió detener y procesar a cientos de personas y debilitar a algunas de las redes que impulsaban la violencia.
