Política

Max Colodro: "El gobierno le hizo un daño importante a la autonomía del Banco Central"

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Icare / Max Colodro
Por Ex-Ante
Doctor en Filosofía y director del Magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos de la UAI, Max Colodro cree que el factor clave en el resultado del 4 de septiembre será el deterioro de la calidad de vida.

-Criticaste al Banco Central por haber reaccionado a las presiones del Gobierno para que interviniera o manifestara su posición frente al alza del dólar. Dijiste que había perdido credibilidad.

A pesar de que la declaración de Camila Vallejo fue después rectificada, creo el gobierno le hizo un daño importante a la autonomía del Banco Central. El BC reaccionó al llamado del gobierno. Fueron tres ministros los que se equivocaron, incluyendo el de Hacienda. Y lamentablemente el BC hace una intervención verbal, y el resultado que deja es que prácticamente no tuvo efectos sobre el dólar. Al contrario ha seguido subiendo.

Entonces, es una intervención ineficaz, provocada por una “presión política” por parte de La Moneda. Ambas cosas, sumadas, dejan al BC en una posición no diré compleja, pero sí magullada.

-Patricio Rojas, que trabajó en el BC, decía que era una situación incómoda, porque no actuar no era lo mejor, pero reaccionar después tampoco. ¿Lo ideal era anticiparse?

Estoy de acuerdo. Si no intervino antes, no debió haber actuado después de un desacierto como el que cometió el Gobierno la semana pasada. El BC paga costos si no interviene, es cierto, pero yo creo que paga un costo mayor si interviene después de un llamado de La Moneda. Desde el punto de vista de la señal política, no era adecuado intervenir luego de la presión del Gobierno.

-¿Cómo queda Marcel en este escenario?

Yo creo que Marcel queda mal o en una posición cuestionada, porque no fue lo necesariamente cuidadoso con la independencia del Banco y le puso un piso a lo que después hizo Camila Vallejo. O sea, Vallejo se acoge a lo que ha hecho el ministro de Hacienda, para hacer un llamado directo a la intervención. Es Marcel el que fija un precedente, al cual se suman Vallejo y Nicolás Grau. En eso Marcel cometió el error de no haber anticipado que el mensaje que estaba entregando podía derivar en lo que terminó haciendo la vocera de Gobierno.

-En la última encuesta Feedback, Marcel es el único que aparece con una nota azul, un 4,4. Todo el resto tiene rojo. ¿Crees que pasó el momento de pensar en un cambio de gabinete?

Yo creo que al Gobierno se le ha ido acabando el tiempo para un cambio de gabinete, por una razón muy simple: los problemas que tiene son fundamentalmente de conducción política, y están el ministerio del Interior y en la secretaría general de la Presidencia.

Si el gobierno tiene que hacer un cambio de gabinete hoy día, tiene que hacer algo con la ministra Izkia Siches y con Giorgio Jackson. Sacar a Siches o Jackson significa golpear el corazón de su gobierno. Si no va a hacer ese cambio, modificar el gabinete a nivel sectorial no tiene mucho sentido. Mejor esperar el resultado del plebiscito.

-Aparte de un tema político tiene un costo personal muy alto.

Sin duda. Desde el punto de vista humano, tocar a su entorno más íntimo es una decisión política muy compleja, porque significa confirmar a tres meses de iniciado el gobierno, que su diseño original fue mal conformado. Dar una señal como esa a 45 días del plebiscito tiene muchos riesgos políticos. Es reconocer un error de muy grueso calibre muy temprano.

-Uno de los problemas del gobierno es lidiar entre Apruebo Dignidad y la socialdemocracia. Se logró extender el estado de excepción en la Macrozona Sur, pero hubo votos en contra del PC. ¿Hay un conflicto ideológico que no se resuelve?

Lo que ha ido quedando en evidencia es que hay dos almas dentro del gobierno. Y que Boric ha tratado de mediar entre estas dos almas, pero las urgencias lo han llevado a cierto pragmatismo. Eso está generando una fricción muy fuerte. Yo veo una desafección muy importante en un sector de la izquierda y sobre todo del PC con la manera como el Gobierno está abordando particularmente los problemas de orden público.

-La misma discusión sobre los 4/7 para reformar la Constitución vigente evidencia los roces: la centro izquierda estaría por aprobarlo, pero otros dicen que es hacerle el juego al rechazo.

Ese es otro de los grandes problemas. Tiendo a pensar que finalmente los 4/7 va a prosperar y eso va a ahondar y profundizar las diferencias que hay entre el socialismo democrático y el PC. Va a complicar más todavía las relaciones entre los actores políticos del oficialismo y del gobierno. El gobierno lo que está haciendo es abrirse a un escenario adverso en el plebiscito. Si finalmente se aprueban los 4/7 quiere decir que hay un sector importante del oficialismo que reconoció la posibilidad de que termine imponiéndose el Rechazo.

-Has escrito sobre el dilema de la centro izquierda, una parte de la cual renegó de su legado y se dejó llevar por el impulso de la izquierda crítica de la transición. ¿Eso también afecta al corazón del gobierno?

Sin duda. Yo creo que ese es el mar de fondo. Hay una sector de la centro izquierda que está tratando de recuperar posiciones, una cierta identidad, y eso está tensionando las relaciones con un sector del Frente Amplio y el PC. Lo que hay dentro del gobierno es una clara disputa de poder. Lo clave en esa disputa es cómo se están anticipando a los escenarios para lo que pueda ocurrir después del 4 de septiembre. Es decir, hay un sector del oficialismo que ya asumió que existe una posibilidad no menor de que gane el Rechazo. Y hay otro que claramente se resiste a abrir esa puerta como un escenario posible.

-¿El tema económico va a ser clave en el resultado?

Los dos factores que están incidiendo con más fuerza en la desaprobación del gobierno como en el aumento del Rechazo, son el deterioro económico y la delincuencia. El deterioro en la calidad de vida de la ciudadanía es el factor determinante. Y en ese sentido, más allá del rol que jugaron los convencionales, incluso del análisis del contenido del texto mismo, lo que va a decidir el resultado del plebiscito son las expectativas respecto de la calidad de vida en el corto y mediano plazo. Cuando la gente lo está pasando mal y piensa que lo puede venir va a ser peor, eso va a determinar el resultado del plebiscito.

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-¿Cuál podría ser la estrategia de la derecha? ¿Cómo evitar que la asocien al inmovilismo?

La derecha tiene que dar las señales  de que está disponible para hacerle cambios de fondo a la constitución. Pero lo que no tiene ningún sentido es que la derecha intente apropiarse o encabezar el Rechazo. Por una razón muy simple: porque los votos de la derecha ya están todos en el Rechazo. Los votos que van a decidir el resultado son los votos que hoy están en tensión entre la centro izquierda que está votando Rechazo cada día más, y la izquierda y la centro izquierda que están votando Apruebo. Es ahí donde están los votos que le faltan al Rechazo para ganar.

La derecha, haga lo que haga, diga lo que diga, no tiene cómo incidir en los votos de la centro izquierda. Lo mejor que puede hacer es dejar que la disputa se dé donde realmente está ocurriendo: en la ex Concertación, entre los que están apostando por el Rechazo y los que siguen apoyando el Apruebo. La derecha no tiene cómo conquistar esos votos.

-¿El ex Presidente Piñera debería mantenerse al margen?

Sebastián Piñera lo mejor que puede hacer es ni siquiera decir cuál es su opción para el plebiscito. A diferencia de lo que ha hecho Lagos o Frei, Piñera no necesita explicitar su posición. Su decisión de dar a conocer eventualmente su voto solo puede perjudicar al Rechazo.