Política

Vandalismo, bailes y vecinos asustados: Cómo fue el tercer aniversario del 18-O en Plaza Baquedano

ex-ante
Agencia Uno - Plaza Baquedano, 18 de octubre 2022
Por Ex-Ante
La plaza estuvo copada por efectivos del COP hasta las 7 pm, lo que dejó a los manifestantes en los alrededores de la “zona cero” por varias horas, y trasladó también la violencia. Hubo apedreos a la policía y barricadas. Vecinos de los edificios aledaños comentaron por sus grupos de WhatsApp que encapuchados habían entrado a sus propiedades a lavarse. A las 7:05 pm Carabineros dejó la plaza y ésta se llenó en pocos minutos. Comenzó una fiesta de música y bailes que se mezcló con barricadas incendiarias que una minoría levantó alrededor. La policía volvió a las 8:15 pm. Hubo saqueos.

La plaza copada. En el segundo aniversario del estallido social, el 18 de octubre de 2021, Plaza Baquedano tenía a cientos de personas manifestándose a las 5 pm, que en menos de una hora se transformaron en miles. La estatua del “Perro Matapacos” sobre el pedestal donde antes estuvo la imagen del general Manuel Baquedano, ilustraría un día marcado por la masividad, la presencia de barras bravas y el vandalismo.

  • A las 5 pm de este 18 de octubre, el radio de Plaza Baquedano estaba copado por carabineros de Control del Orden Público (COP). Más de una treintena de efectivos estaba de pie mirando hacia el lado poniente de la plaza, a una distancia de entre uno y tres metros uno del otro, marcando los puntos de una línea discontinua que otros carabineros seguían hacia el sur.
  • Ese muro humano era apoyado por los vehículos blancos que arrojaban gases y agua a quienes se acercaran. Se trataba de la estrategia de copamiento preparada para esa jornada —Carabineros había adelantado que dispondría a 5 mil efectivos en Santiago y 25 mil a nivel nacional, para el tercer aniversario del 18-O. El primero del actual gobierno.
  • Dos solitarios manifestantes, uno con 2 banderas en un mismo palo —la de Chile y la mapuche wenufoye, con un kultrún al centro— estaban arriba del pedestal de la estatua. Se habían subido pasadas las 3:30 pm y Carabineros los dejó permanecer allí. A un costado de la base, con letras blancas escritas sobre un fondo negro, se leía: “Escultura imaginaria”.

La violencia en los alrededores. Por los cuatro costados de la plaza —por el puente Pío Nono hacia el norte, por el Parque Bustamante y Vicuña Mackenna hacia el sur, por la Alameda al poniente y Providencia al oriente—, había manifestantes intentando acercarse a la “zona cero”.

  • Encapuchados arrojaban piedras a los carros del COP desde el puente, intentando hacerlos retroceder, y lográndolo a ratos.
  • Una marcha de algunas decenas de manifestantes del Movimiento Socialista de Trabajadores (MST) avanzó por la calzada norte de la Alameda. La mayoría parecía ser mayor de 40 e iban con el rostro descubierto. Por la calzada sur avanzaban dos encapuchadas con una bandera que decía “Acción directa”. Más atrás de ellos encapuchados intentaban quemar los basureros de paraderos de micro.
  • Por el Parque Bustamante también arrojaban piedras a la policía. Por Providencia, adolescentes picaban cemento con un fierro junto a una bandera de Colo Colo. Algunos de ellos estaban encapuchados. Otros no y aparentaban ser estudiantes de básica.
  • Tanto los carros lanza aguas como el lanza gases rociaban a los que se aproximaban a la plaza.

El comercio. Pese a la plaza copada, a la nube de gases y al paso intermitente del carro lanza aguas, los vendedores seguían repartidos en torno a la plaza.

  • Era posible comprar banderas mapuches wenufoye, a $2 mil. Los pañuelos para el rostro, algunos incluso con la leyenda “apruebo” del plebiscito constitucional del 4 de septiembre, estaban a mil pesos.
  • Las antiparras de esquí para aguantar mejor los gases y eventuales proyectiles, estaban a $3 mil en la Alameda.
  • En esa avenida un autor vendía su libro con fotografías de la “primera línea”, a $30 mil. Dado el precio que cobraba, había puesto una hoja con una cuenta corriente en el mismo mesón donde exhibía los libros. “He vendido 3”, comentó a un potencial cliente.

El WhatsApp de los vecinos. En calle Ramón Corvalán Melgarejo, los vecinos vivieron la jornada con temor. “Entró el olor a lacrimógena, cierren sus ventanas”, escribió Connita en el grupo de WhatsApp de los vecinos del edificio Don José, a las 4:55 pm. “Ojo que pasaron por aquí a sacar agua”, dijo Felipe a las 5:01 pm, acompañando su mensaje con una fotografía del exterior. “Nos quedamos para sacar la manguera y están súper violentos”.

  • “Gracias Felipe. Te vimos desde la ventana. Y vimos al perrito ladrarles. Eran violentistas, imposible dialogar con ellos. Se estaban cambiando de ropa y lavándose las manos, la cara, no sé muy bien”, escribió Patricia a las 5:48 pm.
  • “Ojalá los vecinos que puedan bajen a ratos. Sería importante mostrar presencia”, escribió Karli.

Los bailes y la fiesta. A las 7:05 pm, los carabineros que copaban la plaza se retiraron y los vehículos blancos del COP rociaron la plaza con gases y partieron en fila por avenida Providencia, hacia el oriente.

  • En 4 minutos, la plaza parecía otra. A los 2 solitarios manifestantes que estaban desde antes arriba de la estatua se sumaron docenas en el radio de la plaza. A las 7:10 pm ya había cientos de manifestantes, que comenzaron una fiesta. Por el lado sur alguien levantó un parlante donde sonaba “El baile de los que sobran”, que los presentes, de distintas edades, cantaron una y otra vez.
  • Los encapuchados, que seguían allí, eran más difíciles de distinguir entre veinteañeros, treintañeros, algunos mayores que eso y otros que seguían siendo adolescentes, que se manifestaban con el rostro descubierto.
  • Subieron al menos 5 otras personas a la base de la estatua, uno de los cuales hizo flamear una bandera chilena. Entre los manifestantes abajo había uno disfrazado de dinosaurio, pero verde, no azul.
  • Llegó un grupo de baile acompañado por instrumentos de vientos, que tocó “bella ciao”, la canción difundida por la serie “La casa de papel”, mientras sus bailarines la coreografiaban.
  • Por el Parque Bustamante llegó otra banda, tocando tonadas andinas con zampoñas.
  • La atención que concitaban se la arrebató otro grupo que apareció por el norte, y que convirtió a Plaza Baquedano en una especie de Fiesta de la Tirana. Vestían de rojo, llevaban bronces y platillos, y mientras unos tocaban, el resto de la banda hacía rondas y danzaba. Uno de los “diablos” levantaba antorchas en sus manos. El público levantaba sus celulares para grabar.

La contradicción. Mientras cientos de personas celebraban, decenas empezaron a encender barricadas en torno a Plaza Baquedano. Apoyando palos y basura en una reja que habían arrastrado hasta el extremo sur oriente del radio de la plaza, armaron una barricada, que encendieron.

  • Mientras el grupo de las zampoñas avanzaba por el lado oriente del Parque Bustamante hacia la plaza, un puñado de encapuchados prendía otra barricada por el lado poniente. Cuando la música de los primeros se logró distinguir en la plaza, del otro lado sonaron los “¡paf!, ¡paf!” de las micro explosiones de la barricada encendida.
  • Por la calzada norte de la Alameda, al llegar a la plaza, otro grupo avivó otra barricada instalada más temprano. Cuando tuvo suficiente fuego, encapuchados, flacos y aparentemente muy jóvenes, la usaron como fondo para sacarse selfies.
  • Por Vicuña Mackenna, un solitario encapuchado trató de encender otra barricada con los palos que tenía a mano. Entonces pasó otro y le regaló un tarro de spray para que lo tirara en su fogata.
  • Los cientos que se manifestaban pacíficamente pasaban por el lado de esas fogatas sin detenerse, casi sin mirarlos, probablemente acostumbrados a verlos en las protestas. Ninguno —que haya visto, al menos— se detuvo a decirles que estaban destruyendo un espacio común.

El regreso de la policía y la dispersión. A las 8:14 pm, los carros policiales que se habían replegado en la calzada norte de Providencia con avenida Salvador, avanzaron hacia Plaza Baquedano.

  • El tránsito seguía cortado y llegaron rápido. En un minuto y segundos estaban allí. Un carro lanza gases avanzó por el lado norte de la plaza, llenando el sector con una nube blanca. Los manifestantes corrieron en diferentes direcciones. Detrás suyo un carro lanza aguas mojó a los que quedaban con chorros lanzados hacia su derecha e izquierda. Detrás de estos vehículos venían más.
  • Por Vicuña Mackenna otro carro lanza aguas mojó a los que intentaron huir hacia el sur por esa avenida. Un carro estacionado en la vereda norte de la Alameda, antes de entrar a la plaza, arrojaba también agua para ayudar a dispersarlos.
  • A las 8:16 pm sólo quedaba un puñado de gente en el radio de la plaza. Los vehículos blancos del COP rodeaban el lugar.

Los saqueos. A las 8:44 pm, Carabineros difundió un video de docenas de personas, algunas encapuchadas y otras no, corriendo desde un edificio. La cantidad hizo que se agolparan al intentar correr. Un carro lanza gases se detuvo a los 5 segundos de iniciada la grabación, frente al edificio. La publicación iba acompañada del siguiente mensaje: “Delincuentes ingresan y saquean local comercial ubicado en el sector de Diagonal Paraguay, a metros de la Alameda”.

  • Durante la tarde había ocurrido otro saqueo, en un supermercado de avenida Portugal, informó también la policía.
  • Pasadas las 9pm se informó de otro más, pero en Puente Alto, al sur de la ciudad. Según los antecedentes preliminares informados por la Carabineros, desconocidos robaron una micro y la usaron para irrumpir en un supermercado.

Los vecinos al anochecer. “En los edificios de nuestro barrio hay vecinos octogenarios, nonagenarios y muchos pequeñitos, que no entienden los bombazos, las sirenas y llantos”, escribió Eugenia a las 8:39 pm en el WhatsApp del edificio Don José.

  • “¿Saben si nuestros conserjes se quedan hoy toda la noche o hay cambio de turno? Lo pregunto porque está como peligroso para que se vayan a sus casas”, escribió Felipe G, a las 8:45 pm.
  • “Pienso en lo mismo”, respondió Gabita al mensaje de Eugenia, a las 9:11 pm. “Tuve que explicarle a mi hija que todo el día sonaron las alarmas, porque se asusta. Venimos de un condominio cerrado en Osorno a vivir a esta selva”.
  • “Lo entiendo”, dijo Eugenia a las 9:15 pm. “Mi nieta tiene tres años y ocho meses y cuesta hacerla entender que no es nada grave (…). En nuestras caras se da cuenta”.