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¿Cuánto se esfuerzan los países que más dañan el medioambiente?

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Deutsche Welle
Por Deutsche Welle
Los mayores emisores mundiales de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero están siendo presionados para que aumenten sus objetivos climáticos. Algunos aumentaron sus objetivos pero, ¿hasta dónde llegan?

La ciencia es clara: si se quiere evitar un calentamiento global catastrófico, los gases de efecto invernadero globales deben reducirse, y rápidamente. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de 2019 advirtió que el mundo debe reducir las emisiones en un 7,6% anual hasta 2030 para mantener el aumento de temperatura por debajo de los requeridos 1,5 grados centígrados que se plantea en el Acuerdo de París.

Si el mundo sigue al ritmo actual, se prevé que el calentamiento sea casi el doble. Y gran parte del poder para marcar la diferencia recae en los grandes emisores. Pero, ¿están realmente progresando?

Estados Unidos: aires de cambio

Aunque la pandemia del COVID-19 y la crisis económica resultante provocaron una caída en el uso de energía en 2020 en comparación con el año anterior, Estados Unidos sigue siendo el segundo país, después de China, que produce más emisiones globales de CO2.

El transporte, la electricidad y la industria son los principales impulsores del historial negativo La UE acuerda reducción de "al menos el 55%" del CO2 en 2030del país, según cifras de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA). En 2019, los combustibles fósiles representaron el 80% del consumo de energía de EE.UU.Bajo el mandato del expresidente Donald Trump, quien negó abiertamente el cambio climático causado por los humanos y se retiró del Acuerdo Climático de París, el país se clasificó como el peor del mundo en cuanto a esfuerzos de protección climática durante dos años consecutivos.

Pero ahora con el presidente Joe Biden, hay un cambio de aires en asuntos ambientales. Se reincorporó formalmente al Acuerdo de París y se comprometió a hacer de Estados Unidos un país más limpio y verde. Esto incluye revertir muchas de las iniciativas de la era Trump. En esta cumbre climática se espera que Biden se comprometa a reducir las emisiones en un 50% para 2030.

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China: emisiones integradas

China es el mayor emisor de carbono del mundo, pero también tiene la población más grande del mundo. Sus emisiones anuales per cápita están creciendo y, con sus 7 toneladas, ya supera el promedio mundial de aproximadamente 5 toneladas.

Al ser la principal nación manufacturera del mundo y el mayor exportador de bienes, las emisiones integradas (CO2 incorporado en los bienes exportados) son un gran problema para China. Dado que las emisiones de CO2 se miden generalmente por la cantidad que emite directamente un país, las naciones pueden reducir sus emisiones subcontratando la producción que emite carbono en el extranjero, en lugares como China.

Sin embargo, China también se beneficia de esta forma de medición de emisiones. Si bien ha reducido la participación del carbón en su propia combinación energética, invierte fuertemente en proyectos de energía de carbón en todo el mundo.Pero China ha hecho promesas climáticas, con el objetivo de alcanzar un pico de emisiones "en torno a 2030" y reducir aún más su uso de combustibles fósiles en la próxima década. El presidente chino, Xi Jinping, sorprendió a la comunidad internacional el pasado septiembre al anunciar su objetivo de que "las emisiones de CO2 alcancen su punto máximo antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060". Pero desde entonces ha continuado con acciones que lo alejan de ese objetivo, como abrir nuevas minas de carbón. 

Alemania: el amor a los autos y al carbón

Hace una década, el plan de Alemania para pasar a las energías renovables posicionó al país como pionero en la lucha contra el cambio climático. Pero sus esfuerzos de protección del clima se han estancado, y como Alemania es responsable del 2% de las emisiones mundiales, todavía tiene una gran huella de carbono.

El año pasado, los combustibles fósiles representaron el 55% del consumo de energía primaria de Alemania, según datos del gobierno. Más de un tercio de esa cifra se generó utilizando lignito y hulla altamente contaminantes, de los que el país  sigue dependiendo para mantener un suministro de energía estable junto a las fluctuantes energías renovables. Actualmente, el 45% de la combinación de energía de Alemania proviene de energías renovables, pero el país quiere aumentar la participación al 65% para fines de la década.

La pandemia del COVID-19 y la disminución resultante en el consumo de energía, la producción industrial y el transporte hicieron que las emisiones de Alemania en 2020 cayeran al 42,3%, niveles de 1990, lo que ayudó al país a superar su objetivo de protección del clima para 2020 de una reducción del 40%. Pero el país aún tiene un largo camino que recorrer para alcanzar la neutralidad del carbono. Y eso tiene mucho que ver tanto con el carbón como con los autos. Alemania, uno de los mayores exportadores de autos del mundo, cuenta con un fuerte lobby automovilístico y, a diferencia de otros países europeos, no ha fijado una fecha para eliminar los motores de combustión interna.