Sangre de San Genaro se licúa ante el Papa Francisco
Sangre de San Genaro se licúa ante el Papa Francisco
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El Papa Francisco vivió un "prodigio" este sábado en el marco de su visita a Nápoles: fue testigo de la licuefacción de la sangre de San Genaro. Un fenómeno que ocurre tan solo tres veces al año, en fechas fijas y que desde 1848 no ocurría en otra instancia.
Al término del encuentro con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de Nápoles, el Papa impartió la bendición con la reliquia rellena de la sangre del Obispo, que fue martirizado en el año 305 y que actualmente es un santo muy venerado por los napolitanos.
El arzobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe, recibió de vuelta la ampolla de vidrio, al término de la bendición y al ver el estado de la sangre, -que una parte de ella estaba reseca y adherida al vidrio- dijo: “Se ve que San Genaro ama al Papa, pues la sangre se ha licuado ya a medias”.
Sin embargo, Francisco le quitó importancia a su persona, ya que inmediatamente respondió: “Se ve que el santo nos quiere sólo a medias. Tenemos que convertirnos más”.
Tradición
La licuefacción de la sangre de San Genaro en la reliquia de vidrio, se produce sólo tres veces al año: el primer domingo de mayo, el 19 de septiembre, fiesta de San Jenaro, y el 16 de diciembre.
Según relata ABC, cuando, en la fecha prevista, la sangre no se licúa, los napolitanos temen grandes desastres. Por otro lado, cuando ocurre fuera de las fechas fijas, se considera una “buena señal”.
Sin embargo, esto no pasaba desde 1848, cuando el Papa Pío IX, forzado a huir de Roma por una revuelta popular, se refugió en Nápoles y fue a la catedral a venerar las reliquias del santo patrón de la ciudad.
