"Hay una vaca muerta, que la tenía para que se la comieran los perros": Grave caso de maltrato animal en Rapel
El pasado martes funcionarios de la Brigada Investigadora de Delitos Contra la Salud Pública y Medio Ambiente (Bridesma) de la Policía de Investigaciones (PDI) se encontraron con una macabra escena tras una denuncia por maltrato animal que los llevó hasta un predio rural en Rapel, en la región de O'Higgins.
Junto con los funcionarios policiales también llegaron al lugar voluntarios que rescatan animales maltratados.
"Hay una vaca que está muerta, que la tenía para que se la comieran los perros, pero lo que queda. O sea, está en un estado de descomposición. El olor es peor que un matadero, porque está a pleno sol", expresó Catalina Cuadra, abogada de la Fundación Nora.
El dueño de la parcela, tras ser informado de una denuncia, accedió en forma voluntaria a autorizar el ingreso de los agentes de la Bridesma, quienes se encontraron con una escena que parecía sacada de una película de terror: una vaca muerta, en avanzado estado de descomposición, y con parte de sus restos en el interior de los caniles.
Esta diligencia policial se gestó gracias a la alerta que dieron algunos vecinos. Le contaron al presidente de la Fundación Nora y le hicieron llegar algunas imágenes, las cuales revelaban que en el lugar había perros encadenados, famélicos y en deplorables condiciones.
Los oficiales de la Bridesma, en medio del operativo, también encontraron un ternero maltratado. Finalmente fueron rescatados entre ocho a nueve animales, entre ellos un perro con una fractura en una de sus piernas.

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Al término de las diligencias una persona fue detenida y posteriormente formalizada por el delito de maltrato animal.
Hoy está libre, pero con firma mensual. Mientras el juez de garantía de Pichilemu otorgó un plazo de 120 días a la Fiscalía para cerrar la investigación.

