Madres que no podían amamantar a sus hijos y "El Jefe" decidía parejas sexuales: las estrictas reglas de la secta Cahuala en Chiloé
No podían decidir libremente sobre sus relaciones de pareja, las madres tenían prohibido amamantar a sus propios hijos y sus actividades cotidianas estaban sometidas al conocimiento de un líder al que llamaban “el jefe”.
Estas son algunas de las reglas internas que exintegrantes de la comunidad Cahuala, ubicada en Chiloé, denunciaron en conversación con Reportajes de Teletrece, revelando las supuestas dinámicas de sometimiento que habrían existido durante décadas al interior del grupo en la región de Los Lagos.
La comunidad fue fundada a fines de los años 80 por Enrique Urrutia Aburto, un antiguo jefe scout y profesor de Filosofía que actualmente enfrenta una investigación judicial junto a otros integrantes de la organización.

La Fiscalía investiga presuntos delitos de abuso sexual reiterado, trata de personas con fines de explotación laboral y asociación ilícita.
“Todo era bajo su mirada”: el control sobre las parejas sexuales de los miembros por parte de "El Jefe"
María Luz, exintegrante de Cahuala, relató a Teletrece que una de las principales reglas consistía en someter las relaciones afectivas y sexuales a la autoridad del líder.
“Dentro de la comunidad hay muchas reglas internas, y una de ellas es que no podía estar yo como pareja. Todo lo que yo hiciera con mi marido, era de dominio público y especialmente del dominio de ‘el jefe’. Todo se centraba en él, todo él lo tenía que saber, todo era bajo su mirada”, denunció.
Según los testimonios, el control también se extendía a las relaciones sexuales.

Patricio Aguirre, otro exintegrante, aseguró que Urrutia habría llegado a decidir los encuentros íntimos entre miembros de la comunidad.
“Llegó a situaciones en que él, en estos círculos, tomaba una mujer en particular y la ofrecía a los hombres. Y no sólo eso, sino que también él determinaba el tipo de encuentro, la manera en que iba a acceder ese hombre a esa mujer”, relató.
Madres tenían prohibido amamantar a sus propios bebés
Otra de las normas denunciadas afectaba directamente el vínculo entre las madres y sus hijos: María Luz recordó que, cuando su hija tenía entre cuatro y cinco años, las reglas le impedían mantener una relación cercana con ella.
“Dentro de las normas instauradas por Enrique, el ‘yo’ madre era nefasto para los hijos. Yo estaba con mi hija, que tenía entre 4 y 5 años, lo peor que yo podía hacer, era acercarme a ella”, afirmó.
Según explicó, otras mujeres podían encargarse de la niña, mientras ella debía mantenerse alejada.

Patricio Aguirre describió una prohibición todavía más particular relacionada con los recién nacidos.
“Ninguna mamá, como nacían en conjuntos, podían amamantar a cualquiera de las guaguas, pero nunca a la que era de ellas. Era una ley”, aseguró.
“El jefe” era considerado una figura superior
“Ellos hablaban de ‘el jefe’, pero el jefe era un eufemismo que usaban, pero cuando ellos hablaban de ‘el jefe’ y ‘la jefa’, era lo superior... era un dios”, relató Patricio Aguirre.
El abogado querellante Rodrigo Zegers sostuvo que el funcionamiento de la secta de Cahuala se caracterizaba por el control de distintos aspectos de la vida de sus integrantes.
“Parten por el hecho de tener un ser, un jefe, un macho alfa, como se hace llamar el imputado, que tiene un control y dominación absoluta de las voluntades de las personas, de las economías de las personas e incluso del sexo de las personas”, señaló.

María Luz también expresó las consecuencias personales y emocionales que tuvo su salida de la comunidad: “Era tal mi grado de confusión, que yo casi ya no sabía cómo me llamaba”, recordó.
Jornadas extenuantes y mesadas de $40 mil
Según el abogado querellante, algunos integrantes trabajaron durante aproximadamente 15 años con contratos formales, pero recibían una mesada que, de acuerdo con sus antecedentes, alcanzaba los $40 mil mensuales.
“Ese control económico lo tenía ‘el jefe’ con su pareja, que lograron con eso amasar una gran cantidad de bienes, gracias al trabajo prácticamente de servidumbre de estas personas”, afirmó Zegers.
El profesional agregó que varias víctimas denunciaron jornadas laborales extenuantes.
La investigación judicial contra los líderes de Cahuala: Habrían abusos sexuales contra menores de edad
La comunidad, que llegó a reunir cerca de 40 personas entre adultos y niños, actualmente tendría alrededor de 15 integrantes.
En 2019, dos víctimas presentaron una querella por hechos que habrían ocurrido entre 1999 y 2015. La investigación se mantiene bajo reserva debido a la naturaleza de los delitos denunciados.

El abogado querellante también aseguró que existen antecedentes sobre presuntos abusos sexuales contra menores de edad.
Por su parte, Juan Cristóbal Urrutia, hijo del fundador, evitó pronunciarse sobre las acusaciones y señaló que cuentan con representación legal para abordar el proceso.
El académico de Psicología de la Universidad del Desarrollo, Pedro Rodríguez, explicó que las dinámicas descritas presentan características asociadas a grupos sectarios, particularmente cuando el control se extiende a la autonomía personal, económica, sexual y afectiva.
