Política

Jorge Alessandri: “La UDI debe tener una identidad, sobre todo con la llegada de los republicanos”

Agencia Uno
Por Paula Valenzuela
El futuro jefe de la bancada gremialista dice que su gran desafío es que el partido recupere su identidad. “Que uno lea un proyecto de ley y no le quepa duda cómo van a votar los diputados de la UDI”, dice en entrevista con T13.CL al abordar el periodo anterior de la bancada, donde hubo quiebres en votaciones relevantes. Asimismo, recalca que lo central en el próximo Congreso será tender puentes con el centro. El diputado, además, propone crear instancia de coordinación entre Chile Vamos y el Partido Republicano.

El diputado de la UDI Jorge Alessandri asumirá la jefatura de bancada desde marzo de 2022, un periodo clave para el futuro gobierno, sea cual sea el resultado.

El parlamentario plantea, justamente, que independiente de quién administre el país, el próximo Congreso deberá tender puentes. “Yo voy a poner todas mis fuerzas y energía para ser un conector, para ser una persona que tiende puentes, de ser una persona que es capaz de sentarse con centro, con izquierda, con derecha y encontrar los puntos en que estemos todos de acuerdo y poder avanzar”, sostiene.

Su desafío más inmediato con el partido, eso sí, es recuperar la identidad de la UDI, pues en la etapa que culmina en enero, hubo quiebres. “Con un partido nuevo como los republicanos, tenemos que ser capaces de no solo votar de forma nítida sino que darle certezas y claridad a nuestros adherentes; que uno lea un proyecto de ley y no le quepa duda cómo van a votar los diputados de la UDI, estar seguros de que siempre van a votar por sus  convicciones”, dice en esta entrevista, a dos días de la elección presidencial.

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—Asumirá un nuevo periodo en la Cámara de Diputados, luego de una ardua campaña. ¿Se derribó la idea de que quienes por ejemplo no apoyaban ideas populares como los 10% -usted se opuso- perderían en estos comicios?

—No solo triunfé sino que fui la primera mayoría de mi sector, y el diputado más votado de la UDI con 50 mil votos. Nosotros hicimos un estudio como bancada para ver qué ocurría con aquellos diputados que votaban ciertas cosas impopulares aparentemente dañinas para el país, si salían reelectos o no. Se vio que muchos de los que cambiaban su votación o coqueteaban con la izquierda, o transaban sus principios por una popularidad semanal o momentánea, perdieron la reelección. Y aquellos que mantuvimos una línea, que siempre votamos como pensamos y que siempre dijimos lo que pensamos, finalmente tuvimos un buen resultado, entonces, es una señal importante. Este estudio lo hicimos en todos los partidos políticos porque, de alguna manera, también vimos a muchos diputados de la exConcertación que transaron sus principios y se pusieron del lado del Frente Amplio y del PC, eso dejó un vacío en el centro político en nuestra Cámara. A ellos les fue mal: no les sirvió vestirse con ropas ajenas ni les sirvió zigzaguear ideológicamente. No les sirvió votar pensando más en los ‘me gusta’ de las redes sociales que en sus convicciones. 

—En ese sentido tendrá que manejar una bancada de 23 diputados luego de que la UDI perdiera este sello del orden, justamente en temas populares, como el 10%. ¿Cuál es su desafío y cómo ordenará a este grupo?

—El primer cambio fue que este es un sistema proporcional, es decir, los parlamentarios ya no necesitan el cupo de su partido, como era el binominal, donde cada partido tenía un cupo. En ese momento, las directivas tenían un gran poder de alineación de los votos porque, al final, te podían dar o no ese apetecido cupo cuatro años después. Lo que ocurre con el sistema proporcional es que cada coalición lleva nueve u ocho candidatos, o sea, cada partido tiene tres o cuatro cupos, dependiendo del distrito, por lo tanto, eso hace que las presidencias o las directivas tengan una dificultad de alinear. La UDI tuvo algunos quiebres en votaciones emblemáticas y una de las misiones, a pesar del sistema proporcional, es que yo en esta nueva jefatura de bancada, junto a Guillermo Ramírez y Sergio Bobadilla, que me acompañan como subjefe y tercer comité, es que logremos que la UDI tengan una identidad. La UDI debe tener una identidad, sobre todo con la llegada de republicanos, que los tenemos por la derecha, diciéndonos siempre que ‘la verdadera derecha está ahí’. Y va a estar Renovación Nacional por nuestra izquierda y, nosotros, hoy día más que nunca en esta nueva Cámara, con un partido nuevo el Republicano, tenemos que ser capaces de no solo votar de forma nítida sino que darle certezas y claridad a nuestros adherentes; que uno lea un proyecto de ley y no le quepa duda cómo van a votar los diputados de la UDI, estar seguros de que siempre van a votar por sus convicciones. Ese es el gran desafío que tengo para los próximos años.

—¿Ese desafío es más difícil si es que triunfa José Antonio Kast?

—En las dos circunstancias: si gana Kast o si gana Boric. Primero, porque necesitamos habilitar para que Kast pueda gobernar, es muy importante que votemos de forma unida, y, segundo, en el caso de ganar Boric es muy importante ser una oposición nítida, pero también con una apertura de que si hay proyectos buenos para Chile, eso se apoye, yo no creo en las oposiciones que niegan la sal y el agua. Al final, todos estamos de acuerdo en los problemas que aquejan a Chile, tanto la candidatura de Kast como la de Boric; en lo que tenemos diferencias es en el camino para subsanar esos dolores. Nosotros creemos en un camino que es más integrando al sector privado, la libertad, al emprendedor, ojalá pagando los menos impuestos posibles y con un Estado fuerte y vigilante. Ellos, en cambio, creen en un camino donde el Estado tiene que ser el único proveedor de los servicios. No es que un camino sea malo y el otro bueno, es solo que tenemos formas distintas de llegar a la misma solución anhelada. El camino que plantea la izquierda ya ha fracasado muchas veces en muchos países.

—¿Van a ser una bancada oficialista si es que gana Kast?

—Absolutamente, desde el primer día. La noche que ganó la primera vuelta fuimos esa misma noche como directiva a su comando, Kast fue diputado de la UDI, que estuvo varios periodos con nosotros, que participó, que fue jefe de bancada, el mismo cargo que voy a ocupar desde el próximo año. Cuando haya cosas en las que no estemos de acuerdo, argumentaremos con razones para que sean modificadas y cuando estemos apoyando las cosas que él propone estaremos alienados. Esto no es por el bien de Kast -aquí no se juega la vida de Kast o de Boric- sino por el bien de Chile y cómo Chile se para frente a estos próximos 40 años con Constitución y reglas del juego nuevas.

—Evópoli ha dicho que no será parte de un eventual gobierno de Kast. ¿Cómo va a ser la relación de los partidos de derecha o centroderecha en la Cámara? Republicano será oficialista, pero estará en otra coalición, al parecer...

—Yo he estado conversando con los parlamentarios de todos los sectores, pero en especial de Evópoli. Y yo diría que de los parlamentarios más comprometidos con la campaña de Kast, que han tomado un bus el 21 de noviembre y han recorrido Chile con mucha fuerza, son Felipe Kast y Luciano Cruz-Coke, senadores de Evópoli, a quienes no solo veo camiseteados sino jugados al 100%, porque entienden que esta es una mejor solución para Chile. Ahí también pongo en esa lista a Francisco Undurraga, diputado y vicepresidente de la Cámara, que ha viajado menos por el hecho de tener que presidir las sesiones de la Cámara, pero lo veo igual de comprometido. Nosotros estamos trabajando con las futuras bancadas y con los futuros jefes de bancada, Andrés Longton y Francisco Undurraga, para poder hacer alguna orgánica de Chile Vamos. Ojalá también incluir a republicanos, eso lo veremos ya andando en el tiempo, pero tener una instancia de coordinación, al igual como existe en Chile Vamos fuera de la Cámara. El objetivo es que dentro de la Cámara exista una coordinación entre las bancadas para, con esos 68 votos que vamos a tener, incluir a distintas personas de la DC, del mundo de centro, del PDG o de independientes, en ciertos proyectos de ley. Al final, uno tiene que armar coalición o grupos para ciertos temas. Y cada uno verá los temas que defiende con más fuerza. El PDG, por ejemplo, va a estar siempre presto a los temas relacionados con el norte, la inversión minera, en cómo esa recaudación queda en las comunas del norte donde es generada. Y ahí contarán con todo nuestro apoyo. En temas de seguridad quizás tengamos más coincidencias con parlamentarios de la DC. En cada tema hay que ir buscando los votos y nosotros, como Chile Vamos, ojalá más republicanos, poder tener una coordinación en la Cámara, cosa que no ha existido hasta hoy.

—¿Es eso posible ante una supuesta bancada republicana “extrema”, donde ha habido polémicas como la de Johannes Kaiser?

—Yo no los conozco a todos, pero sí sé que llega gente con mucha experiencia pública; destaco al abogado Agustín Romero, quien tiene mucha experiencia en derecho administrativo y municipal; Gonzalo de la Carrera también tiene experiencia en empresas públicas; Juan Irarrázaval, un dirigente político en la zona rural de la Región Metropolitana, en fin, los pocos que conozco o aquellos que vienen de las raíces de Chile Vamos, especialmente de la UDI, tengo toda la confianza de que van a hacer un tremendo aporte.

—¿Y ha tenido acercamientos a otras fuerzas como el PDG? ¿Los identifica de derecha o izquierda?

—Eso todavía no se ve, pero sí hemos tenido algunos acercamientos por Zoom, de diputados electos, para empezar a tender puentes. No importa quién gobierne, va a ser muy importante la capacidad de tender puentes en la próxima Cámara. Si nosotros seguimos enfrentados como blanco o negro, como ha sido la mayor parte de este periodo, no vamos a avanzar. No importan tanto las coaliciones, es Chile el que no avanza. Yo voy a poner todas mis fuerzas y energía para ser un conector, para ser una persona que tiende puentes, de ser una persona que es capaz de sentarse con centro, con izquierda, con derecha y encontrar los puntos en que estemos todos de acuerdo y poder avanzar. No quiero pasar la vergüenza de tener dos años y medio la reforma de pensiones durmiendo en el Congreso.

—¿Cómo ha sido la recepción con estos acercamientos?

—Muy buena recepción, mucho espíritu republicano, de buscar lo mejor para Chile. Ojalá, una vez que esas personas entren al día a día, al teje y maneje de la Cámara, mantengan esa actitud patriota, altruista, republicana, y pensando siempre en el bien común y no empiecen a caer en la política pequeña de las trampas y de la política chica.

—¿Qué tan clave es la articulación de la Cámara para el futuro de la centroderecha? El análisis es que, pase lo que pase el domingo, la derecha tendrá que reformularse.

—En democracia, si tú vas cerrado a plantear solamente tus ideas, tus principios, tu programa, y no estás dispuesto a moverte ni un centímetro, no vas a lograr mucho. Hay que tener firmes convicciones con los mínimos que uno quiere para la sociedad, intransables, pero estar dispuestos a sentarse y llegar a acuerdos, sin echar abajo lo fundamental, pero sí estando dispuesto a escuchar y a llegar a la mejor solución. Lo hicimos de alguna manera con todas las implicancias negativas que iban a traer los retiros, de la inflación, de los créditos hipotecarios. Y finalmente se logró empapar a algunos diputados y en el cuarto retiro fue rechazado justamente por eso. No fue una coyuntura de ese día, fue un trabajo de más de dos meses de un grupo de diputados que fueron cruzar al frente, explicar, permear y convencer. Ahí hay muchos diputados muy valiosos que trabajan tras bambalinas tendiendo estos puentes.

Sobre las elecciones: “El electorado de Kast es muchísimo más que la derecha”

—¿Cómo ve el ánimo y las proyecciones para este domingo?

—Lo veo bastante estrecho. Sí veo una unidad de personas mucho más allá de la centroderecha o de los partidos, nos paran en la calle y nos dicen ‘yo, en mi vida, he votado Concertación, pero ahora siento que está en juego el futuro de Chile y voto Kast, no me defrauden, hagan un buen gobierno, logren avances para Chile’. Y así nos han llegado muchísimas invitaciones a gremios, a pequeños grupos de emprendedores, a gente ligada al mundo deportivo, que ven en esta elección mucho más que un nicho político, esto no se trata de blancos o negros, sino de cómo Chile se va a parar frente a este nuevo escenario, con nueva Constitución y con un nuevo Presidente, que nos entregue esas cosas básicas que creíamos que Chile ya había ganado, como era la seguridad, el orden público, el Estado de Derecho y el crecimiento. Esas cosas que dábamos por sentadas, finalmente fueron arrebatadas por el estallido social y en la pandemia. Chile ya no está pensando en la COP ni en la electromovilidad, en temas de país desarrollado, Chile tuvo que volver atrás a defender los mínimos democráticos: Estado de Derecho, seguridad, crecimiento económico, empleo. En ese contexto, hay muchas personas que han dicho que Kast no era su primera opción, no piensa en todo como yo, pero necesito recuperar esos cuatro mínimos comunes.

—¿La derecha entonces esta vez no está votando por el mal menor?

—El electorado de Kast es muchísimo más que la derecha, más que la gente de los partidos, incluso que de Chile Vamos, hay un grado de gente que busca sensatez, cordura, que busca poder desarrollar su proyecto de vida con ciertos mínimos y libertades. La gente no quiere que el Estado le haga todo, pero sí quiere tener la libertad de desarrollar su proyecto. En eso tú puedes haber votado Lagos, Frei, Aylwin e incluso Bachelet 1, pero ahora entiendes que Chile necesita recuperar esos básicos que nos fueron arrebatados en estos últimos dos años.