Política

El nuevo relato de Piñera

Por Mariajosé Soto
En los últimos días, se sumaron a la campaña presidencial todos los hijos del ex Presidente. Aunque en el bloque opositor dicen que la estrategia podría ayudar a conectar al abanderado con un lado más "emocional" y contenerlo en estos últimos días de campaña, otros sectores advirtieron sobre los riesgos y el desorden en las decisiones a 17 días de la segunda vuelta.

“No, mi comando no es una monarquía”.

Las palabras del ex Presidente Sebastián Piñera en T13 Radio, ante la pregunta de Iván Valenzuela, acompañadas de un rictus serio y tenso, reflejaron la incomodidad del abanderado de Chile Vamos.  La consulta apuntaba a esclarecer la real influencia de su familia en esta etapa de campaña para la segunda vuelta, y si la presencia de sus hijos ha inquietado en su comando.

La noche del 19 de noviembre, tras asumir que los resultados de la elección no fueron los que esperaba, el ex Presidente tomó nota de que su campaña necesitaba un cambio rotundo. 

Se dice que esa noche y al día siguiente, descargó su indignación con los partidos por el “excesivo” triunfalismo que experimentó su campaña en primera vuelta. Fue entonces que, según el mismo expresó, sus cuatro hijos le ofrecieron su ayuda, aunque estos dicen que fue su padre quien los terminó convocando.

“Mis hijos estaban un poco ausentes de la campaña, pero cuando llegó la etapa final, ellos decidieron que quieren aportar todo su esfuerzo en esta segunda vuelta y estoy agradecido”, dijo el ex Presidente.

En el seno más íntimo del abanderado evaluaron un factor clave para la nueva campaña: consideraron necesario “humanizar” a un candidato que, a juicio de varios críticos, sigue proyectando la imagen de eficiencia empresarial y de crecimiento económico y sin suficiente conexión con la ciudadanía. Se hizo inevitable entonces  buscar empatía “con más terreno, más puerta a puerta, y menos piñerines”, admite un miembro del comando.

Hasta antes de la primera vuelta, era Magdalena Piñera Morel quien tenía un rol más activo, pero en línea directa con el ex Presidente. La profesora de Historia trabajó con su padre en La Moneda y en algún minuto movió el grueso de los hilos del Segundo Piso.

Sin embargo, aunque su función no fue protagónica en la primera vuelta, las cosas cambiaron después del 19 de noviembre: fue ella quien ofreció la ayuda de sus cuatro hermanos a través de un mensaje que envió a un grupo de Whatsapp del comando.

Su mano se comenzó a notar de inmediato: fue quien desplegó las gestiones para conseguir acercamientos con el senador RN Manuel José Ossandón. A través del nexo con el diputado reelecto Gonzalo Fuenzalida, terminó por gestarse el encuentro entre ambos y los términos del mismo.

Días después, Magdalena y su hermano Sebastián fueron los invitados de honor de la cena de celebración de RN, donde fue la primogénita la encargada de aleonar a las huestes invitando a los militantes a ganar las elecciones en un aplaudido discurso.

Es así como Magdalena, Cecilia, Sebastián y Cristóbal, comenzaron a dar entrevistas en distintos medios de comunicación e incluso a participar vía Twitter del debate político, fustigando al abanderado de la Nueva Mayoría.  Esta semana, Magdalena defendió a su padre, luego de que el candidato oficialista lo acusara de carecer de “estabilidad emocional”.

“Muy triste y agresivo tratar así a un adversario político”, reclamó la hija del ex Presidente, mientras que su esposa, Cecilia Morel, exigió “respeto” al representante de la Nueva Mayoría.

Reticencias e inquietud

La incorporación activa de los hijos del ex Presidente, sin embargo, ha generado reacciones encontradas. En el comando dicen que la integración de los hermanos Piñera Morel ha logrado contener emocionalmente al ex Presidente, en medio de una campaña que ha ido endureciéndose con el paso de los días. 

“En este periodo de campaña (Sebastián Piñera) nos pide que hablemos de la familia, de los nietos, de fútbol, porque esta trabajando '24/ 7' y es en la familia donde encuentra descanso. Lo ayudamos a descansar un poco de tanto debate todo el día”, explica Cristóbal a Canal 13.

Sin embargo, otros miembros del equipo y de los partidos políticos de Chile Vamos, afirman que se han cometido algunas equivocaciones, debido a la inexperiencia de los Piñera Morel y la falta de decisiones más anticipadas.

El lunes 27, los cuatro hijos concedieron una entrevista a Mega, donde uno de ellos, Sebastián, aseguró que el clan se define de “centroizquierda”. En las directivas de las tiendas opositoras resintieron sus dichos, advirtiendo que la afirmación no hace más que generar falta de credibilidad en el candidato. Además, recalcaron en los partidos que ante la opinión pública sus hijos son vistos como administradores de la fortuna del ex Mandatario.

Con todo, 24 horas después de sus dichos, el hijo de Piñera se corrigió, aclarando tener más cercanía con Evópoli, que con el mundo de izquierda. En paralelo, su padre también sumó explicaciones: “No, no son de centroizquierda”, aclaró.

Además, en las mesas de la UDI, RN y Evópoli ha molestado que la presencia de sus hijos haya restado relevancia a la incorporación de los nuevos voceros, donde muchos de ellos ganaron un cupo en el Parlamento y podrían, a juicio de las tiendas, reforzar una idea de renovación y gobernabilidad.

Por eso, el martes 28, día en que el ex Presidente anunció la incorporación de militantes de Ciudadanos a la campaña, sorprendió a todos que Sebastián Piñera Morel fuera el primero en tomar el micrófono para darles la bienvenida. En el comando no lo esperaban, como tampoco que en esa misma actividad, Piñera comparara a Guillier con el presidente venezolano, Nicolás Maduro. Sus dichos fueron resistidos en la oposición, por considerar que significaba abrir un foco de violencia innecesario con el contendor oficialista.

Otra versión detalla que fue el empresario Juan José Santa Cruz quien pidió la presencia de Piñera Morel, así como de militantes de Evópoli e independientes. Quería evitar a toda costa, aparecer vinculado a la UDI, dicen en Ciudadanos.

En paralelo, esta semana, varios miembros del comité político estratégico del comando expresaron su disconformidad con el acuerdo que Piñera logró con Ossandón, y que fue gestionado por su hija Magdalena. Esto, bajo el argumento de que el senador “no es de fiar” y que permanentemente intenta dañar la credibilidad del ex Mandatario.

En los partidos y también en el comando resintieron la entrevista televisiva de Ossandón en el programa En Buen Chileno de Canal 13, donde fue particularmente duro con el ex mandatario. “Si no cumple sus promesas, le voy a dar como caja”, fue una de sus frases.

Pese a ello, ya durante la semana, la gestión tuvo frutos: el senador RN se enfocó en las salidas a terreno y uno de sus hombres fuertes, Emardo Hantelmann, está liderando el trabajo territorial de varias comunas clave de la Región Metropolitana.   

Las resistencias de RN

Tanto en la comisión política de RN, como en sus últimas reuniones de mesa, la relación del partido con el comando ha sido tema obligado. Aseguran que el tema de fondo no es necesariamente la influencia familiar, sino problemas específicos de coordinación.

En la mesa aseguran que tras las elecciones parlamentarias, el partido ofreció toda su operativa territorial y comunicacional, lo que no estaría siendo utilizado a cabalidad.

Por el contrario – reclaman en RN- definieron nombrar al ex subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, quien fue resistido en la tienda por no tener buena relación con sus dirigentes, aunque mantiene su militancia en ese partido.

De esta forma, en el partido reclaman que es difícil encontrarse con un interlocutor en el comando, y que por eso decidieron hacer campaña por Piñera de manera independiente con un fuerte despliegue en terreno y redes sociales.

Sin embargo, en el comando transmiten que el ex Presidente está cansado de reclamos, sigue molesto con las tiendas por “repartirse cargos en ministerios” durante la primera vuelta – en alusión a los eventuales nombramientos en caso de llegar a La Moneda-, y optó por exigirle a todo el mundo, simplemente, ponerse a trabajar en terreno estos 17 días restante a la elección.