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Cómo reconocer un chocolate de buena calidad y el impacto positivo que trae para la salud

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Según la bioquímico Paula Benavente, "hay estudios que indican que consumir 80 gramos de chocolate amargo diariamente ayuda a disminuir los niveles de colesterol malo en la sangre".

No cabe duda que a los chilenos nos encanta el chocolate y, de acuerdo a cifras entregadas por Euromonitor en 2018, nuestro país encabeza el ranking de los que más consumen en América Latina, con un promedio de 2,1 kilos per cápita. 

Visto desde otra perspectiva, los chilenos destinan US$30 cada año a este ítem, cifra que ha ido creciendo con el paso de los años. 

Con la llegada del invierno, y los días más fríos, las ganas de disfrutar estos sabores se incrementan y las ventas suelen registrar también un alza.

Lo cierto es que el consumo de chocolate, siempre que sea de buena calidad, tiene impactos muy positivos para la salud vinculados a "reducir el colesterol malo en la sangre, otorgar grasa buena para nuestro organismo, ser antioxidante y, por supuesto, generar endorfinas que mejoran el estado de ánimo y nos dan sensación de placer", explicó la bioquímica Paula Benavente, quien además es dueña de una chocolatería.

De hecho, "hay estudios que indican que consumir 80 gramos de chocolate amargo diariamente ayuda a disminuir los niveles de colesterol malo en la sangre".

Entonces, ¿cómo reconocer un chocolate de buena calidad? La experta entregó algunos tips a los cuales estar atentos: 

  • Revisa su porcentaje de cacao: en términos concretos deber ser un  mínimo de 31%  de manteca y pasta de cacao. Esa cantidad es el mínimo para hablar de chocolate. 
  • Prefiere el consumo de chocolate amargo: dado que son los más ricos en antioxidantes. 
  • Analiza la etiqueta: en esta los ingredientes siempre se identifican de mayor a menor. Por eso, siempre debe ir primero la pasta de cacao. Si el primero es el azúcar estamos hablando de un producto en el que esta prima por sobre las propiedades que nos entrega el cacao. 
  • La importancia de las materias primas: el uso de productos de primera línea determinan el resultado final.