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Los peligros de los "desafíos" de internet y cómo evitar que los niños los hagan

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Por Sebastian Valdes
Algunos de ellos son inofensivos, pero también existen otros muy polémicos y extremadamente peligrosos que incluso le han provocado la muerte a quienes los realizan.

Si eres un usuario activo de internet y redes sociales, es prácticamente imposible que no hayas escuchado o leído algo sobre los famosos "challenges" de internet. Se trata de desafíos muy populares entre los niños y jóvenes, quienes los realizan para entretenerse, pasar el tiempo, y de paso conseguir muchos "me gusta" o interacciones en sus redes sociales.

Algunos de ellos son inofensivos, como los denominados "retos blancos" (white challenges), virales transversales y universales, en los que no hay peligros: la participación es simple y muy menudo se realizan por diversión o para una buena causa. En esta categoría podemos ubicar al "mannequin challenge" y al "ice bucket challenge", entre otros.

También existen otros desafíos virales muy polémicos y extremadamente peligrosos, que incluso le han provocado la muerte a quienes los realizan.

Durante los últimos meses los desafíos de internet se hicieron altamente populares y en internet comenzaron a llamar la atención videos que van desde gente lanzándose agua caliente hasta otros comprometiendo sus vías respiratorias por consumir canela en polvo. Incluso habían algunos casos de gente que se encendió fuego.

¿Por qué son tan populares estos retos?

Una de las explicaciones más completas es la que entrega Healthy Children, de la Academia Estadounidense de Pediatría, que indica que los cerebros de los adolescentes todavía se están desarrollando.

El sitio indica que la parte del cerebro encargada del pensamiento racional -la corteza prefrontal- no se desarrolla totalmente hasta más o menos los 25 años. Por esta razón los adolescentes son naturalmente más impulsivos y tienden a actuar antes de pensar totalmente en las consecuencias.

En conversación con El Heraldo, Viviana Quintero, coordinadora de Infancia y Tics de Redpapaz, entrega más luces sobre el asunto:

“Estos desafíos siempre han estado presentes en la formación de niños y jóvenes cuando quieren pertenecer a un grupo o validar sus competencias sociales. Los contextos digitales facilitan la propagación de los retos debido a que ese entorno es una plataforma a través de la que buscan aceptación”.

Healthy Children, por su parte, complementa indicando que "las redes sociales premian el comportamiento escandaloso, y entre más escandaloso, más se puede alardear. El ambiente es trepidante e irreflexivo, y el miedo a perder es real para los adolescentes".

"Los adolescentes no necesariamente toman tiempo para considerar si el detergente es un veneno que podría quemarles la garganta o las vías respiratorias. En lo que se enfocan ellos es en que un chico popular en su clase lo hizo y consiguió cientos 'me gusta' y comentarios".

¿Cómo evitar que los niños participen en estos desafíos?

En conversación con BBC Brasil, la psicóloga Fabiana Vasconcelos, de DimiCuida, dice que la prevención comienza por respetar la edad mínima recomendada para el uso de las redes sociales y otras plataformas. Por ejemplo, la de WhastApp son 16 años y en Facebook son 13.

Vasconcelos también sugiere que padres y guardianes acompañen a los niños en sus vidas online al igual que lo hacen fuera de la red.

"De la misma manera que le preguntas con quién sale, debes preguntarle quiénes son tus amigos en internet y qué videos viste hoy, y proponerle verlos juntos". La especialista cree que prohibirles a los niños ver los videos peligrosos no funciona.

"Necesitas crear un entorno en el cual el contenido (o los videos) sea debatido sin juicios, como parte de una reflexión crítica que los niños y adolescentes todavía no han desarrollado".

"Algo así como: '¿cuántos años tiene la persona de este video? No parece ser un niño como tú. ¿Por qué está haciendo eso?'. Y, especialmente, '¿merece la pena correr ese riesgo?' o '¿es buena idea compartir ese contenido?'.

Vasconcelos también sugiere que, en lugar de hablar sobre la muerte, un concepto muy abstracto para niños y adolescentes, es mejor idea reforzar consecuencias como "no vas a poder jugar nunca más", y recomienda denunciar los videos con contenido peligroso.